«CAMINA CON NOSOTROS» ACCIÓN SEM2019: «A sus puestos, listos…o no te da tiempo»

El día 17 llevábamos a cabo una reivindicación titulada:

A sus puestos, listos…o no te da tiempo

Acción dirigida a denunciar el escaso tiempo de paso designado para cruzar algunas calles de la ciudad.

Los ciclos semafóricos están calculados fundamentalmente para satisfacer las necesidades de circulación de los distintos flujos vehiculares que acceden a un cruce. Así, el tiempo de espera de los viandantes, así como el tiempo dispuesto para que estos crucen, son el resultado residual de esos cálculos pensados para los coches.

Podemos comprobar cómo diariamente, hay personas que tienen que acelerar la marcha para concluir el cruce.
Reclamamos más tiempos para pasar y menores tiempos de espera.

«CAMINA CON NOSOTROS» ACCIÓN SEM2019: «Caminante, no hay camino…»

El viernes 13  llevamos una acción cómica reivindicativa titulada:   

«Caminante, no hay camino…«

Con esta acción denunciamos que numerosos recorridos peatonales en Burgos están entorpecidos por barreras que solo favorecen el desplazamiento en coches. Es necesario repensar los itinerarios peatonales. Exponemos el caso concreto de la interrupción del Camino de Santiago en la Avda. Cantabria, pero entendemos que también es una situación que perjudica a la movilidad peatonal cotidiana.  

Os dejamos con el video, espero que os riais con él y os haga reflexionar sobre las prioridades en el diseño del espacio público, ¿trayectos peatonales óptimos o movimiento de coches a altas velocidades?.

«CAMINA CON NOSOTROS» ACCIÓN SEM2019: Bici inocente… diseño culpable.

El viernes 13  llevamos una acción cómica reivindicativa titulada:   

«Bici, inocente…diseño, culpable»

Con esta acción, denunciamos no solo el diseño inadecuado de la zona en la que hemos «actuado», sino el error de concepción con el que se quieren plantear nuevas intervenciones para completar la red de vías ciclistas. Las aceras bici siempre han aparecido en los manuales técnicos como herramienta puntual y muy justificada. Lamentablemente en nuestra ciudad es un diseño generalizado, que no beneficia ni a ciclistas ni a viandantes.

Las aceras bici son un error del pasado y un problema en el presente. Inseguras para los peatones e igualmente para los ciclistas.  Infraestructuras que ningunean a los dos modos activos, que son los más sostenibles y los más vulnerables.  Creando de un plumazo un muro de incomprensión mutuo, por no tocar el sacrosanto espacio del coche o por no modificar las reglas de cómo ha de moverse por la ciudad, es decir bajar su velocidad.  

Os dejamos con el video, espero que os riais con él y os haga reflexionar sobre la distribución del espacio público, especialmente a políticos y técnicos municipales.

«CAMINA CON NOSOTROS» ACCIÓN SEM2019: «¿Cuándo llega el bus?»

El viernes 13  llevamos una acción cómica reivindicativa titulada:   

«¿Cuándo llega el bus?»

Con esta acción denunciamos la existencia de un diseño inadecuado de paradas de bus, de carencia de información o problemas para visualizarla. Aún queda mucho trabajo para mejorar el sistema de transporte público municipal, marquesinas de espera pequeñas y no diseñadas para el clima burgales, paradas recien estrenadas con retranqueos que hacen imposible que el autobús se detenga en paralelo a la acera, carriles exclusivos en grandes avenidas, etc.

Os dejamos con el video, espero que os riais con él y os haga reflexionar, especialmente a políticos y técnicos, de esos pequeños detalles del diseño …que es donde está el diablo.

«CAMINA CON NOSOTROS» ACCIÓN SEM2019: «La acera es de todos…(menos de los peatones)»

El viernes 13  llevamos una acción cómica reivindicativa titulada:   

«La acera es de todos (menos de los peatones)«

Con esta acción, denunciamos que existen numerosos puntos de la ciudad donde coches o motos estacionan en espacios peatonales ante la permisividad de las autoridades competentes. 

De esta manera, diferentes aceras de la ciudad se convierten en auténticos concesionarios de motos o coches que usurpan el espacio peatonal, y en el caso de las motos la accesibilidad universal al situarse de forma frecuente junto a las fachadas, soportales y voladizos, pero lo más grave es que implica su circulación por las mismas.

En breve os dejamos con el video, espero que os riais con él y os haga reflexionar sobre las prioridades en el diseño del espacio público, ¿patrimonio de la humanidad o movimiento de coches a alta velocidad?.

UNA REJILLA, UNA OPORTUNIDAD

 Arteriales, distribuidoras, colectoras,…, entre otras formas, es como se suele describir a aquellas vías públicas destinadas a la circulación de vehículos, en definitiva, a las que constituyen la red viaria de una ciudad. Su caracterización obedece pues, a una jerarquía funcional, basada en la posibilidad de conexión o en la forma de satisfacer las necesidades vehiculares como puedan ser la mayor o menor interferencia con otros vehículos o la mayor o menor rapidez de desplazamiento. Circunstancias éstas relacionadas con el concepto técnico de nivel de servicio, y que se explica en cierto modo, como la percepción que sobre la vía tiene el usuario, es decir, el grado de satisfacción que éste atribuiría a la vía en base a la comodidad de circulación y fluidez.

En base a todo ello, tales vías se diseñan con uno o más carriles, con uno o dos sentidos de circulación, con posibilidad de estacionamiento, u otra serie de menesteres.

 En definitiva, nuestras ciudades albergan una amplia oferta viaria, (de media cerca de un sesenta por ciento de la sección de nuestras calles está dedicado a uso de circulación rodada o estacionamiento), con la excusa no siempre fielmente fundamentada de satisfacer positivamente la fluidez del tráfico, muy dependiente de muchos factores y no sólo del mayor o menor número de carriles, aspecto que suele conducir a una tergiversación del concepto de capacidad viaria.

 En este punto, podríamos preguntarnos varias cuestiones: ¿se podría reducir tanta oferta viaria?, ¿las vías con dos sentidos de circulación podrían reconvertirse a uno sólo?, ¿las vías con más de un carril por sentido, podrían reducir el número de ellos?, ¿se circula mejor con uno, o con varios carriles?, ¿se circula mejor con cruces regulados mediante semáforos o mediante glorietas?.

Y podríamos encadenar con otra serie de cuestiones como, ¿qué pasa con todo lo demás?. Es decir, ¿qué pasa con el resto de agentes que componen la paleta de circulación en las vías públicas?. Por ejemplo, ¿qué pasa con el transporte público?. Acaso, ¿no requiere también espacio para satisfacer mucho mejor sus necesidades?; seguimos, ¿qué pasa con la bicicleta?, acaso, ¿no requiere un espacio cómodo, seguro y digno para satisfacer sus necesidades de circulación?. Ampliamos, ¿qué pasa con el actor principal de la ciudad?, ¿qué pasa con el peatón?, ¿qué espacio es el que se le destina a su circulación?, ¿qué espacio o zona se le concede para cruzar las vías?, ¿qué tiempo debe esperar para cruzarlas?, ¿qué recorridos debe realizar para alcanzar «la tienda de enfrente»?. Parece que las respuestas a esta cadena de cuestiones se encuentra en al menos, otra cuestión: ¿cómo distribuimos la sección de nuestras calles y en base a qué prioridades? y en al menos, una reflexión: parece que la satisfacción de la mayor parte de las necesidades del resto de agentes está supeditada a las necesidades de fluidez del tráfico; a juzgar por cómo están distribuidas la mayor parte de nuestras vías.

 Si buena parte de la población se desplaza andando, si buena parte de la población es cautiva del transporte público (generalmente mujeres) y si buena parte de la población, cada día utiliza más la bicicleta como medio preferente de transporte, ¿por qué seguir diseñando y adaptando con cuasi-exclusividad nuestras vías a tales necesidades vehiculares?.

¿Se puede prescindir de alguna vía o pueden ser readaptadas una buena cantidad de las mismas?. Seguro que sorprendentemente y bien analizado, encontraríamos respuesta afirmativa.

Además, ¿qué ocurre si alguna vía se ha de «cortar» para acometer alguna obra?. Este es el caso que acontece en la calle Madrid de Burgos. Algunas se pueden prever con cierta antelación y otras han de llevarse a cabo con carácter urgente por algún motivo ineludible. En este caso, las rejillas de ventilación del aparcamiento subterráneo de la Plaza de Vega, sufrían un deplorable estado de conservación y habían perdido casi por completo su capacidad estructural, hasta el punto de amenazar con un inminente derrumbe.

Por tanto, tras el corte de tal vía, a buen seguro, la primera reacción habrá sido llevarse las manos a la cabeza: ¡ahora, ¿por dónde llevamos el tráfico?!. La calle Madrid parece absorber un importante volumen de tráfico de manera habitual…parece lógica la reacción citada. Y es que hay que reconocer que los primeros días tras un «corte» en una vía de este tipo, se genera cierta tensión en la zona. De forma programada y forzada, algunas vías del entorno deberán asumir un aumento de tráfico, pero paradójicamente, éste se va reconfigurando y reduciendo a las cantidades que en cierto modo son, inevitables. Es decir, aquel usuario que pasaba sin extrema necesidad, deja de hacerlo automáticamente. Algo que trastoca en cierto modo el nivel de prioridad teórica de tal vía.

Esta transformación pone en evidencia que las funciones asignadas a determinadas vías, pueden ser repensadas hasta tal punto de ofrecer otros y más favorables usos. En estos días podemos observar «otra vida» en el tramo cortado de la calle Madrid, quizá mayor tranquilidad y menos ruido e incluso se puede percibir con mayor claridad la gran anchura de la calle y mirando hacia lo alto, el estilo arquitectónico de las fachadas de los edificios que la flanquean.

Valga pues este breve análisis para sugerir la reconfiguración de la calle Madrid, al menos en su tramo más céntrico, quizá desde el Bulevar Ferroviario hasta la Plaza de Vega. Surge pues, con este imprevisto, una oportunidad de repensar su sección y funcionalidad. Quizá no sea imprescindible que mantenga dos carriles de circulación por sentido y que se mantengan diversas opciones de giro. Quizá sea el momento de repensar por ejemplo, el cruce de esta calle con la calle Progreso y de repensar el entorno del singular edificio del Hospital de la Concepción, delimitado por una ridícula acera. Y quizá sea muy conveniente hacerlo desde el enfoque de la peatonalidad, resultando la solución más apropiada.

Modificar la zona mejorando las condiciones de cruce para el viandante, disminuyendo los tiempos de espera en los semáforos y las distancias a recorrer. Modificar la calle para un mejor tránsito peatonal y favorecer la calidad de encuentro. Modificar la zona, para calmar el tráfico, para incluir la bicicleta como elemento esencial de transformación viaria. Modificar la zona, pensando en un mejor y eficaz trasiego de transporte público, el urbano por supuesto, pero especialmente, el de largo recorrido priorizando fundamentalmente su salida respecto al resto del tráfico, desde la estación de autobuses por la calle Aranda de Duero.

Surge pues, una oportunidad de modificar la zona pensando en que es la entrada a la histórica ciudad de Burgos, a través de la Plaza de Vega y con inigualable estampa al fondo. De repensar la calle Madrid para que se asemeje más a lo que debe ser, una calle.

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