La Calle

Aunque es algo inusual, hemos querido ceder este espacio a esta singular y a la vez maravillosa aportación que nos ha «regalado» un buen amigo y simpatizante de la asociación. Os presentamos el poema «La Calle», toda una alabanza al espacio ciudadano por excelencia. Al espacio de observación y creación de relaciones sociales. Al soporte del viandante, al soporte de la vida.

Muchas gracias Quirino Vallejo. 

La calle.

 

 

Amada calle,

diaria, indescifrable,

musical y transparente,

a veces líquida y extendida,

de bordes inmóviles,

y en movimiento,

en ti la lluvia

lava su ropa

y el viento

seca su desnudez voluptuosa.

Querida calle,

infinita, fragante,

arrecife de metal y ruido,

te camino

sin dañarte,

me acompañas,

en silencio absoluto,

cuando llevo heridas

y llamas.

La Rosa de los Vientos

deshoja en ti sus pétalos

sobre cada paso de cebra.

Hasta hace poco

te recorría en noches limpias,

calle de luces y luna,

me dejaba llevar

de la mano de los besos

y la ternura.

Calle nuestra

que estás en los cielos,

cada día que amaneces

alcanzas el tamaño de la vida.

 

Quirino Vallejo “La calle”

-17 de febrero de 2021-

NO a la propuesta municipal de reservar plazas de aparcamiento en los entornos escolares

En Andando Burgos consideramos que es un error mayúsculo la medida propuesta por el Área de Desarrollo Urbano y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Burgos relativa a implementar reservas de plazas de aparcamiento en dos centros escolares, y un despropósito el llamamiento que hace a las distintas asociaciones de padres y madres y colectivos vecinales para demandar medidas similares en otros centros de la ciudad.

La medida, calificada como “experiencia piloto”, no es de ningún modo innovadora. Más bien, al contrario, es viejuna. Los efectos que se derivan de este tipo de medidas son conocidos y no hacen sino sostener un modelo de movilidad caduco y contrario a los principios que rigen la movilidad sostenible.

De forma general, la reserva de estacionamiento o parada induce más movilidad motorizada. Y más movilidad motorizada, genera congestión. Así se deduce de la experiencia acumulada de multitud de estudios de tráfico que, desde principios del siglo XX, evidencian que el aumento de oferta genera un incremento de la demanda. Precisamente por esto, fueron planteadas las primeras restricciones al aparcamiento de coches hace ya muchas décadas. Y por eso mismo, la movilidad sostenible consiste precisamente en gestionar la demanda (no la oferta), reordenándola en beneficio de los medios de desplazamiento más sostenibles y conseguir, como consecuencia, un uso equilibrado y equitativo del espacio público.

De forma particular, la medida supone una agitación vehicular constreñida a unos minutos concretos del día en unos entornos muy sensibles, como lo son los escolares, convirtiéndolos en entornos agresivos y trasladando efectos perversos a calles y zonas aledañas.

La medida es contraria a todas las tendencias y buenas prácticas llevadas a cabo en cientos de entornos escolares que en multitud de ciudades se llevan poniendo en marcha desde hace ya unos cuantos años. Pacificar el entorno de los centros escolares es el objetivo a alcanzar en tales experiencias, en beneficio de la seguridad y de la salud de los estudiantes. De hecho, la Asociación Española de Pediatría ha respaldado las “estrategias educativas y comunitarias que constituyen modelos para la innovación social en la prevención y control del exceso de peso infanto-juvenil y de la contaminación atmosférica urbana en las ciudades”, y la Dirección General de Tráfico, a través de los programas Stars y Camino Escolar Seguro, promueve desde hace años los desplazamientos a pie o en bicicleta a colegios e institutos.

La medida planteada por el Área de Desarrollo Urbano y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Burgos no se sustenta en ningún estudio de movilidad al centro, hace un efecto de llamada que congestionará más el acceso y que no eliminará dobles filas o interacciones con el tráfico de paso (incluso con los autobuses), provocando colas en algunos momentos y aceleraciones agresivas en otros. Todo ello, en el intento de satisfacer la demanda de aquellos padres que, sin ser mayoría, condicionan la movilidad del resto de la comunidad educativa y de la generada por el resto de las actividades en esas zonas de la ciudad.

El coste económico de la propuesta quizás será mínimo, como se ha sugerido, pero el coste medioambiental y sobre la salud pública no lo será, y la movilidad urbana irá en dirección contraria al ideal de la movilidad sostenible.  

En definitiva, ante el conocido problema de la indisciplina viaria y la congestión que suponen que una parte de los padres lleven a sus hijos al colegio en automóvil, parece que la propuesta municipal tiende a una supuesta facilitación que, sin embargo, ha de suponer un daño mayor.

Os invitamos a conocer la iniciativa Entornos Escolares promovida por el Seminario Movilidad e Infancia: www.entornosescolares.es 

Diez razones para hablar de plan y no tanto de ordenanza.

Comprobamos en Andando Burgos que hay cierta confusión más o menos generalizada a la hora de enfocar el asunto de la política municipal de movilidad. El pleno municipal aprobó una ordenanza y un decreto de alcaldía sobre “áreas de tráfico restringido” lo acompañó. Enseguida se vio que había asuntos controvertidos (sobre todo en relación con el decreto) que pudieran ser revisados un año después, y hoy estamos en esa revisión comprometida, introduciendo el asunto de las velocidades de circulación de vehículos en algunas vías públicas. Pero todos los problemas parecen ser remitidos a estos instrumentos, olvidando el plan de movilidad, que es el que debería establecer el rumbo general y detallado hacia una movilidad urbana sostenible. Por todo ello, pretendemos introducir claridad donde parece que hay desconcierto:

Qué son la Ordenanza y el Plan:

  • La Ordenanza de Movilidad Sostenible del Municipio de Burgos es un documento normativo reglado por el que el Ayuntamiento regula la movilidad, el uso del espacio público y la relación entre las diferentes formas de desplazamiento, de cara a los derechos y deberes de la ciudadanía.
  • El Plan de Movilidad Urbana Sostenible -PMUS- es un documento estratégico de la política municipal de movilidad, que es a la vez un plan director de otros planes o programas específicos (calmado del tráfico, peatonalidad, ciclabilidad, transporte público, seguridad vial, educación vial, estacionamiento, etc.) y un plan con actuaciones y determinaciones concretas.

Qué validez tienen la Ordenanza y el Plan:

  • La Ordenanza fue trabajada durante más de dos años, y, tras su aprobación por el pleno de la corporación municipal, fue publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos del 24 de enero de 2020. Por lo tanto, está en vigor.
  • El Plan fue elaborado por una consultora entre 2016 y 2018 pero nunca fue aprobado. Está pendiente de ser perfeccionado y culminado de cara a su aprobación. No hacerlo sería una equivocación y un derroche.

Qué tienen en común la Ordenanza y el Plan:

  • Ambos son instrumentos municipales que tienden a lograr una movilidad sostenible, eficiente, comprensiva e inclusiva.
  • Ambos promueven una nueva cultura de la movilidad, es decir, un modelo de movilidad adaptado a los nuevos tiempos y más responsable: mejora de la calidad de vida, mitigación y adaptación al cambio climático, impulso a los medios activos de desplazamiento y al transporte público, etc.

Qué diferencia a la Ordenanza y el PMUS:

  • La Ordenanza es una disposición administrativa de carácter general que el Ayuntamiento aprueba en virtud de sus competencias y en cumplimiento de la legalidad, y que dispone las condiciones de la potestad sancionadora mediante la tipificación de las infracciones.
  • El Plan es un documento de planificación (que requiere objetivos, análisis, diagnóstico, estrategias y propuestas) que se debe a los principios de integración, participación y evaluación. En términos jurídicos es un compromiso de la administración municipal consigo misma. En términos administrativos, disponer de un plan permite acceder a ayudas y subvenciones. En términos de acción pública, el plan pone orden lógico a la política municipal.

Por qué es preciso centrar la atención en el PMUS:

1.-    Es el Plan, y no la Ordenanza, el instrumento que establece la política municipal a medio y largo plazo para que la movilidad vaya siendo más sostenible, eficiente e inclusiva.

2.-    El Plan acotará y pondrá lógica, orden y prioridad en tantas y tantas acciones, previstas o improvisadas, que, independientemente de su bondad, hacen que haya una actuación pública deslavazada.

3.-    El Plan ha de responder a un Pacto por la Movilidad y debe ser realmente participado mediante una Mesa de Movilidad, con una Dirección Técnica municipal que retome todos los materiales existentes del PMUS y logre su perfeccionamiento y cierre para ser aprobado.

4.-    El Plan deberá definir directrices y disponer herramientas para pacificar el tráfico, señalando las técnicas más apropiadas y cómo y dónde aplicarlas.

5.-    El Plan promoverá la peatonalidad y definirá una estrategia de calidad peatonal, de itinerarios preferentes y conexiones urbanas: estado y características de aceras, simplificación de cruces y optimización de recorridos, mejora en la señalización específica, en la iluminación específica, en la calidad estancial de los espacios peatonales, etc.

6.-    El Plan promoverá la ciclabilidad marcando las directrices que favorezcan el uso seguro y eficaz de la bicicleta como medio de desplazamiento cotidiano, y definiendo las infraestructuras necesarias.

7.-    El Plan mejorará la eficacia y eficiencia del sistema de transporte público, en términos de cobertura del sistema, de distribución y configuración de líneas, de accesibilidad, de velocidad comercial, etc., proponiendo líneas de actuación encaminadas a captar viajeros y hacer más atractivo este medio.

8.-    El Plan organizará el estacionamiento de vehículos, incluyendo el estacionamiento en calzada de motocicletas y sobre todo bicicletas, primando criterios de seguridad vial.

9.-    El Plan ha de favorecer la mejora del espacio urbano, estableciendo criterios de diseño para la ordenación urbanística detallada, para cualificar el espacio urbano para el paso y la estancia, para minimizar las posibilidades de estacionamiento ilegal, etc.

10.-  El Plan debe dictar criterios de intervención urbanística para la infraestructura básica y urbanística, puede plantear posibles planes especiales, como por ejemplo un plan para la mejora de la permeabilidad; e incluso puede promover la modificación del Plan General de Ordenación urbana en aspectos tales como la anchura mínima pavimentada para la circulación de peatones en los viales de los nuevos desarrollos y la anchura máxima para el viario, entre otros.

Sobre la vialidad invernal en las aceras.

¿Es la vialidad un término adecuado para atender a la movilidad urbana?

El Diccionario de la RAE tiene dos entradas para el término ‘vialidad’. La primera la define como la cualidad de vial, o sea de aquello relativo a la vía. La segunda acepción de ‘vialidad’ es la de conjunto de servicios pertenecientes a las vías públicas, es decir, la provisión de sus características más esperadas y evidentes, como la circulación y la estancia, pero también de los servicios urbanos (electricidad, telecomunicaciones, ciclo del agua, residuos urbanos, etc.) y de todo lo relativo a las relaciones sociales.

En la práctica, se trata de un concepto empleado muy especialmente en el ámbito de las carreteras, concibiéndose como el conjunto de operaciones que se apoyan en técnicas y medios específicos para proporcionar unas condiciones óptimas para la circulación automovilística. En concreto, ante una situación de inclemencias meteorológicas, las operaciones se intensifican para paliar los efectos negativos que estas pudieran producir a la circulación y seguridad de los vehículos. Este es el caso de los operativos de “vialidad invernal”, centrados en el hielo y la nieve.

Sin embargo, lo que es controvertible es que en el ámbito urbano la vialidad también sea interpretada de forma similar y el esfuerzo de estos operativos se destine casi en exclusividad a asegurar las condiciones que debe prestar la calzada. Este enfoque no deja de ser el resultado de una interpretación obsoleta y sesgada de la movilidad urbana, al centrar gran parte de la atención a las necesidades de los coches y relegando a un segundo plano las necesidades de los demás modos de desplazamientos que se dan en las vías públicas urbanas, quedando desatendidos o peor atendidos los que se realizan a pie.

En una situación como la vivida estos días, de nevadas y heladas, el operativo de vialidad puesto en marcha en las ciudades afectadas centra el mayor esfuerzo (y, por tanto, los recursos públicos) en la limpieza de las calzadas. Tiene cierta lógica que las calzadas sean prioritarias porque aseguran la recogida de basuras y el movimiento de los autobuses, las ambulancias, los bomberos, la policía, los servicios sociales y el transporte mercante. Pero una cosa es atender a la movilidad vehicular de la ciudad de modo prioritario y otra cosa es que las aceras caigan en el olvido.

La movilidad peatonal debe ser también atendida y no dejarla al esfuerzo individual de los vecinos. Un esfuerzo que queda remarcado en ordenanzas municipales de limpieza, donde se apela a la colaboración ciudadana para mejorar las condiciones de las aceras y los accesos. Lejos de poner en duda la necesaria colaboración ciudadana para la resolución de tales vicisitudes, lo que no es de recibo es que la administración deje de lado a las aceras, lo que obliga en muchísimos casos a los viandantes a circular por la calzada, despejada y limpia, lo cual podría entenderse que es lógico al amparo del artículo 121 del reglamento general de circulación.

Así, la movilidad cotidiana se ve afectada especialmente para los peatones. Cruzar una calle, acceder al servicio de transporte público, ir al trabajo, al colegio o a hacer la compra, pueden resultar tareas peligrosas y difíciles de realizar. Paradójicamente, en una situación meteorológica de este tipo, ir a pie sigue siendo la opción que se ve más segura o que se siente con menos miedo en comparación con ir en automóvil, a pesar de lo escasamente atendidas que quedan las aceras.  

Atenderlas de forma adecuada pasa necesariamente por un cambio cultural, una nueva cultura de la movilidad urbana que se centre en las personas y no en las máquinas, reorientando las prioridades ante situaciones de este tipo y, en consecuencia, la puesta en marcha de recursos y responsabilidades, apoyándose en un marco jurídico que vele por la equidad.

Andando Burgos, 14 de enero de 2021

Bando de alcaldía del Ayto. de Burgos. Enero 2021.
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