ANDANDO BURGOS SOBRE LA SITUACIÓN DE LA CALLE ARCO DEL AMPARO

El Arco del Amparo lleva años sufriendo la indisciplina e incumplimiento de las normas de circulación y, en los últimos días, el impacto de una obra que, quizá, se podría haber planificado mejor, pensado en la afección al conjunto de usuarios.

TODO TIENE UN POR QUÉ. ORIGEN DE ALGUNO DE LOS PROBLEMAS

Con la ejecución de los sucesivos tramos del Bulevar Ferroviario, especialmente cuando se ejecutó uno de ellos, entre calle Santa Dorotea y calle Gumiel de Izán, el eje Gumiel de Izán-Calle Reina Leonor, quedó como una salida provisional (ya que ahí, finalizaba el tramo de la nueva vía). De hecho, la rotonda que hoy en día usamos de manera naturalizada (en la intersección de dicho eje con la Avda. Palencia –Glorieta Miguel Ángel Blanco-), fue pensada como una forma de dar solución a aquel escenario provisional.

Nada más lejos de la realidad.  Aquella provisionalidad, se consolidó y hoy en día tenemos coches por el bulevar, por dicho eje, y por todo el entramado urbano de la zona. Es más, posteriormente, se decidió ampliar la capacidad de la Avda. Palencia (o como quiera que se llame, ya que cambia de nombre a medida que nos movemos hacia el oeste). Esto es, desdoblar cada sentido de circulación entre dicha glorieta y la nueva de San Amaro. Un desdoblamiento que nada solucionó, pues si uno circula por ese tramo, enseguida se da cuenta de que todo el mundo utiliza los carriles derechos, dejando los izquierdos tan sólo para adelantamientos precipitados y arriesgados. Pero no solucionan el nivel de servicio de la vía (algo muy técnico pero que da cuenta de la comodidad de circulación, por simplificar la explicación).

Cabe señalar que los tramos anterior y posterior, sólo tienen un carril por sentido. Ergo, aquella solución, no pareció la más acertada.

Otra consecuencia de la provisionalidad de llevar la circulación por el eje Gumiel de Izán-Calle Reina Leonor, la sufre la intersección entre ésta última calle y la Avda. Monasterio de las Huelgas. La semaforización de dicho cruce, con accionamiento de fase peatonal mediante demanda, hace que los tiempos de espera peatonal sean insufribles, en un entorno, aparentemente pacificado y de red viaria local.

Algo similar ocurrió con la calle Arles. Donde a día de hoy, algún despistado sigue haciendo uso de la misma como atajo, pese a la obra de ampliación del bulevar, que todo lo solucionaría.

Para dicha calle y su entramado, ya propusimos una serie de ideas para que, toda vez se habilitara la alternativa viaria (nuevo tramo del Bulevar), esta zona quedara totalmente calmada y para uso exclusivo de residentes y usos concretos. Jugar con los sentidos de circulación es una herramienta altamente eficaz. Habría de complementarse con otras medidas de diseño, que exceden el objetivo de este análisis. No obstante, animamos al Ayuntamiento de Burgos a tener en consideración estas ideas.

INCIVISMO E INCUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS DE TRÁFICO

La señal dispuesta a la entrada de la calle Arco del Amparo, es clara. Pero su incumplimiento, no nos engañemos, no sólo es debido al incumplimiento individual de la norma (por otro lado, habitual). Quienes velan por que se cumpla, tampoco han hecho mucho en los últimos años. Se ha dejado consolidar un hecho, como otros tantos.

Asimismo, también era habitual el uso de no residentes a la zona. Una zona, demandada a nivel ocio, especialmente los fines de semana. La pregunta sería: ¿se puede disfrutar del ocio, sin llenar la calle de coches?. Nosotros pensamos que sí.

ALGUNAS PROPUESTAS

Entre el abanico de soluciones, está claro: primero, cumplimiento de la norma. Ésta es clara y no hay lugar a dudas. Segundo, ¿podríamos pensar en una modificación de sentido de circulación?. Hablen con los vecinos, pero la estrategia de los sentidos de circulación es viable especialmente para eliminar el tráfico de paso, (o de agitación), no necesario. Es decir, dejar el tráfico estrictamente necesario. En tercer lugar, algo factible. Sin modificación de sentidos de circulación, se podría pensar en la instalación de bolardo, tal y como han solicitado los vecinos, para garantizar el paso a los vehículos estrictamente necesarios y autorizados. Algo fácil.

Otra opción complementaria a tener en cuenta:

Por otro lado, ¿podría ser más oportuno, dotar de señal S-28 al tramo?. Aparentemente, la actual señal R-410 deja claro la circunstancia de uso peatonal, pero la señal S-28 deja claro el límite de velocidad de circulación, si es que queremos que sigan pasando vehículos. Además, deja claro qué más usos se pueden dar en este tramo, además del circulatorio. Obviamente, la señal no hace milagros y es necesario complementar con actuaciones físicas y acertar con un diseño urbano que contribuya a que se cumplan estas prescripciones de la señal.

PLANIFICACIÓN DE LA OBRA. AFECCIÓN A USUARIOS

Las grandes obras siempre se plantean con esta premisa. Afectar en la menor medida posible a los usuarios, sea el propio tráfico, sean peatones, sean ciclistas, transporte de mercancías, etc. En función de la duración de las obras, la afección puede llegar a ser insostenible. Por eso, se piensa en la movilidad general y en los usuarios, también desde un punto de vista social y medioambiental. Por ejemplo, el ruido o el polvo, o residuos, es un impacto a minimizar durante las obras. Según hemos conocido en los medios, muchos vecinos ya alertan del problema del ruido y de las vibraciones.

En este ámbito, también encontramos soluciones en las que pensar:

1.- En ejecutar el nuevo tramo a media sección (o medias calzadas en argot técnico), y habilitar un carril para que actúe de forma alternativa.

Es decir, trabajamos primero un margen y cuando esté acabado, el otro. Pero no cerramos en su totalidad el tramo. Esto es una práctica habitual en rehabilitación de carreteras de escasa anchura o en autovías, donde se habilita siempre una de las calzadas.

2.- Aunque no es lo deseable y pese a que Andando Burgos ha demandado soluciones inmediatas de pacificación en el Camino San Zoles, durante este periodo de obras se podría pensar en habilitarle al tráfico. Y permitir una conexión regularizada en su punto final. Al fin y al cabo, es un viario preparado. A diferencia de calle Arco del Amparo. Eso sí, de adoptar esta solución, habría que adoptar igualmente, medidas de pacificación y entender que es un tramo en el que hay personas caminando o pedaleando. Posteriormente, habría que reconfigurar este viario (no necesariamente mediante una gran reurbanización; tampoco es necesario), y asimilarlo como una vía de uso preferente de ocio. No obstante, esto merece un análisis exhaustivo.

3.- Alternativas de desplazamiento durante las obras. Mediante información e implementación de soluciones a determinados recorridos, para reducir determinados desplazamientos en coche, podría haber sido una solución. Al menos, haber trabajado con vecinos de las zonas más afectadas, a fin de recopilar ideas y soluciones factibles durante este periodo. Quizá la mesa de movilidad o la reactivación del consejo de movilidad, tal y como hemos demandado constantemente, hubiese sido el foro más apropiado para ello. Igualmente, señalamos como idea, que ninguna obra más, a partir de ahora, se ejecute sin tener en cuenta la voz de los afectados.

EL MODELO DE MOVILIDAD URBANA Y LA PARADOJA DE BRAESS

Insistimos: el modelo falla. Es decir, la movilidad urbana se ha sustentado en la idea de que el tráfico es lo principal. Pero no es así. Pensar en tráfico, trae más tráfico y eso está más que demostrado en la literatura especializada. Ya advirtió de ello Colin D. Buchanan, que en 1963 dejó claro cuáles eran los efectos del tráfico en las ciudades (recomendamos la lectura de “Traffic in Towns”). De ahí la insistencia de ir hacia la Movilidad Urbana Sostenible.

Uno de los efectos del tráfico y de pensar en él, como único elemento de la movilidad, es la creación de más y más infraestructura para acomodar el mismo. Y está comprobado que esto no da buen resultado. De hecho, se ha comprobado en multitud de ocasiones, que habilitar más caminos o vías de circulación, genera un problema: no resuelve el tráfico y lo vuelve más complicado. Esto es, en resumen y de forma sintética, la Paradoja de Braess.

Y esto es lo que está pasando en la calle Arco del Amparo o en eje Gumiel de Izán-Reina Leonor: cuando una vía que se entiende como “atajo” parece más rápida, al ser elegida por muchos conductores, se provoca una saturación rápida y el tráfico total empeora.

EN CONCLUSIÓN

La calle Arco del Amparo no puede ni debe soportar los impactos de la obra de ampliación del Bulevar. Ni por sus características, ni por sentido común al afectar en numerosos aspectos a los residentes.

Podemos estar a tiempo de reconfigurar la planificación de obra, de tal forma que se minimice la afección a usuarios y a calles que debieran estar eminentemente pacificadas.

Tener tráfico por todos los lados, no es ni eficiente, ni deseable. Abordemos soluciones en la línea de los principios de la movilidad urbana sostenible, (tal y como establece la nueva Ley 9/2025) e implementemos éstos, hasta en la forma de ejecutar las obras.

NOTA FINAL: También es criticable la solución final planteada para el nuevo tramo del Bulevar, especialmente en términos de movilidad peatonal, pero trabajaremos este asunto en otro ámbito.

ASOCIACIÓN ANDANDO BURGOS

28 de marzo de 2026

Increíble estrechamiento de acera para ganar espacio de aparcamiento.

El caso: reurbanización de la banda de aparcamiento de la calle Bonifacio Zamora de Usabel (Burgos). Actuación supuestamente vinculada a la ordenación detallada de la Actuación Aislada de Normalización y Urbanización 35.03 A “Santa Dorotea I”

Objetivo: ganar plazas de aparcamiento (de línea a batería)

Resultado: estrechamiento de acera en el recorrido preferente peatonal.

¿Qué dice el PGOU?. ¿Obliga el PGOU a realizar esta transformación en suelo consolidado?

 

En 2021 deberíamos ir aplicando criterios de sostenibilidad y modificar la ratio de plazas de aparcamiento obligatorio, estableciendo estándares de máximos y no de mínimos.

Hoy, es incuestionable la relación entre urbanismo y movilidad. Cómo se planifique y cómo se ejecuten los diferentes desarrollos urbanísticos, condiciona la movilidad a favor o en contra de los diferentes modos de desplazamientos. Tradicionalmente, en las últimas décadas, a favor del coche indiscutiblemente. En contra, generalmente, para el resto.

En este caso, obvian que el itinerario preferente peatonal (es decir, de uso preferente de forma cotidiana-algo que se sabe pateando la ciudad-), es el que estrechan flagrantemente (ver foto) para “encajar” esa ratio obligatoria (si es que es obligatoria en el PGOU; de no serlo, se estarían estableciendo criterios pro-coche).

La nueva actuación prevé, se supone, compensar el estrechamiento de acera, con dotación de nueva acera junto a fachada del nuevo edificio. Pero esto no son sólo números. Esto es la vida cotidiana del viandante, que se vulnera día sí y día también, y de numerosas formas. Atentar contra los recorridos habituales y de mayor interés es una.

Pero hay otra cuestión: dotar de más aparcamiento a una zona de la ciudad consolidada (aunque se ha demostrado que también ocurre en otro tipo de zonas), genera más movimiento vehicular de búsqueda de aparcamiento. Lo que se suele denominar “tráfico de agitación”, es decir, uno de los que genera más problemas en el volumen total de tráfico. A saber: mayor ruido, mayores emisiones, mayor accidentalidad urbana, mayores problemas de gestión policial y mayor crispación entre vecinos…entre ciudadanos en general (por no hablar de las paradas en el entorno de los centros escolares que es otro tema). En este caso, además, junto al bulevar del ferrocarril al que no dejan “en paz”; este tipo de actuaciones comprometerán más si cabe su diseño innovador.

Dotar de más aparcamiento (mayor oferta), genera más movimiento vehicular de búsqueda de aparcamiento. Mayor «tráfico de agitación».

Paradójicamente, este argumento que emitimos contra esta actuación concreta (obviamente, extensible a otros casos similares), está respaldado por los criterios modernos de diseño urbano que se están implantando en numerosas ciudades europeas y varias españolas (ej. Pontevedra, ciudad galardonada internacionalmente). Pero, además, encontramos una argumentación similar en el próximo Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Municipio de Burgos, que se aprobará en apenas dos meses previsiblemente y que pretende dar el protagonismo que se merece a la movilidad peatonal, la mayoritaria en la ciudad de Burgos en el cómputo total de viajes. También es el camino que marca la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible del municipio; una regulación de la movilidad de obligado cumplimiento.

Sin embargo, y mientras tanto, la forma universal de desplazamiento, la forma más idónea para la ciudad y la más respetuosa con ella, sus necesidades, sus intereses, quedan vulnerados. Se violan constantemente con este tipo de actuaciones que se suman a la larga lista de perjuicios cotidianos.

Andando Burgos

4 de noviembre de 2021

La Calle

Aunque es algo inusual, hemos querido ceder este espacio a esta singular y a la vez maravillosa aportación que nos ha «regalado» un buen amigo y simpatizante de la asociación. Os presentamos el poema «La Calle», toda una alabanza al espacio ciudadano por excelencia. Al espacio de observación y creación de relaciones sociales. Al soporte del viandante, al soporte de la vida.

Muchas gracias Quirino Vallejo. 

La calle.

 

 

Amada calle,

diaria, indescifrable,

musical y transparente,

a veces líquida y extendida,

de bordes inmóviles,

y en movimiento,

en ti la lluvia

lava su ropa

y el viento

seca su desnudez voluptuosa.

Querida calle,

infinita, fragante,

arrecife de metal y ruido,

te camino

sin dañarte,

me acompañas,

en silencio absoluto,

cuando llevo heridas

y llamas.

La Rosa de los Vientos

deshoja en ti sus pétalos

sobre cada paso de cebra.

Hasta hace poco

te recorría en noches limpias,

calle de luces y luna,

me dejaba llevar

de la mano de los besos

y la ternura.

Calle nuestra

que estás en los cielos,

cada día que amaneces

alcanzas el tamaño de la vida.

 

Quirino Vallejo “La calle”

-17 de febrero de 2021-

NO a la propuesta municipal de reservar plazas de aparcamiento en los entornos escolares

En Andando Burgos consideramos que es un error mayúsculo la medida propuesta por el Área de Desarrollo Urbano y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Burgos relativa a implementar reservas de plazas de aparcamiento en dos centros escolares, y un despropósito el llamamiento que hace a las distintas asociaciones de padres y madres y colectivos vecinales para demandar medidas similares en otros centros de la ciudad.

La medida, calificada como “experiencia piloto”, no es de ningún modo innovadora. Más bien, al contrario, es viejuna. Los efectos que se derivan de este tipo de medidas son conocidos y no hacen sino sostener un modelo de movilidad caduco y contrario a los principios que rigen la movilidad sostenible.

De forma general, la reserva de estacionamiento o parada induce más movilidad motorizada. Y más movilidad motorizada, genera congestión. Así se deduce de la experiencia acumulada de multitud de estudios de tráfico que, desde principios del siglo XX, evidencian que el aumento de oferta genera un incremento de la demanda. Precisamente por esto, fueron planteadas las primeras restricciones al aparcamiento de coches hace ya muchas décadas. Y por eso mismo, la movilidad sostenible consiste precisamente en gestionar la demanda (no la oferta), reordenándola en beneficio de los medios de desplazamiento más sostenibles y conseguir, como consecuencia, un uso equilibrado y equitativo del espacio público.

De forma particular, la medida supone una agitación vehicular constreñida a unos minutos concretos del día en unos entornos muy sensibles, como lo son los escolares, convirtiéndolos en entornos agresivos y trasladando efectos perversos a calles y zonas aledañas.

La medida es contraria a todas las tendencias y buenas prácticas llevadas a cabo en cientos de entornos escolares que en multitud de ciudades se llevan poniendo en marcha desde hace ya unos cuantos años. Pacificar el entorno de los centros escolares es el objetivo a alcanzar en tales experiencias, en beneficio de la seguridad y de la salud de los estudiantes. De hecho, la Asociación Española de Pediatría ha respaldado las “estrategias educativas y comunitarias que constituyen modelos para la innovación social en la prevención y control del exceso de peso infanto-juvenil y de la contaminación atmosférica urbana en las ciudades”, y la Dirección General de Tráfico, a través de los programas Stars y Camino Escolar Seguro, promueve desde hace años los desplazamientos a pie o en bicicleta a colegios e institutos.

La medida planteada por el Área de Desarrollo Urbano y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Burgos no se sustenta en ningún estudio de movilidad al centro, hace un efecto de llamada que congestionará más el acceso y que no eliminará dobles filas o interacciones con el tráfico de paso (incluso con los autobuses), provocando colas en algunos momentos y aceleraciones agresivas en otros. Todo ello, en el intento de satisfacer la demanda de aquellos padres que, sin ser mayoría, condicionan la movilidad del resto de la comunidad educativa y de la generada por el resto de las actividades en esas zonas de la ciudad.

El coste económico de la propuesta quizás será mínimo, como se ha sugerido, pero el coste medioambiental y sobre la salud pública no lo será, y la movilidad urbana irá en dirección contraria al ideal de la movilidad sostenible.  

En definitiva, ante el conocido problema de la indisciplina viaria y la congestión que suponen que una parte de los padres lleven a sus hijos al colegio en automóvil, parece que la propuesta municipal tiende a una supuesta facilitación que, sin embargo, ha de suponer un daño mayor.

Os invitamos a conocer la iniciativa Entornos Escolares promovida por el Seminario Movilidad e Infancia: www.entornosescolares.es 

Diez razones para hablar de plan y no tanto de ordenanza.

Comprobamos en Andando Burgos que hay cierta confusión más o menos generalizada a la hora de enfocar el asunto de la política municipal de movilidad. El pleno municipal aprobó una ordenanza y un decreto de alcaldía sobre “áreas de tráfico restringido” lo acompañó. Enseguida se vio que había asuntos controvertidos (sobre todo en relación con el decreto) que pudieran ser revisados un año después, y hoy estamos en esa revisión comprometida, introduciendo el asunto de las velocidades de circulación de vehículos en algunas vías públicas. Pero todos los problemas parecen ser remitidos a estos instrumentos, olvidando el plan de movilidad, que es el que debería establecer el rumbo general y detallado hacia una movilidad urbana sostenible. Por todo ello, pretendemos introducir claridad donde parece que hay desconcierto:

Qué son la Ordenanza y el Plan:

  • La Ordenanza de Movilidad Sostenible del Municipio de Burgos es un documento normativo reglado por el que el Ayuntamiento regula la movilidad, el uso del espacio público y la relación entre las diferentes formas de desplazamiento, de cara a los derechos y deberes de la ciudadanía.
  • El Plan de Movilidad Urbana Sostenible -PMUS- es un documento estratégico de la política municipal de movilidad, que es a la vez un plan director de otros planes o programas específicos (calmado del tráfico, peatonalidad, ciclabilidad, transporte público, seguridad vial, educación vial, estacionamiento, etc.) y un plan con actuaciones y determinaciones concretas.

Qué validez tienen la Ordenanza y el Plan:

  • La Ordenanza fue trabajada durante más de dos años, y, tras su aprobación por el pleno de la corporación municipal, fue publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos del 24 de enero de 2020. Por lo tanto, está en vigor.
  • El Plan fue elaborado por una consultora entre 2016 y 2018 pero nunca fue aprobado. Está pendiente de ser perfeccionado y culminado de cara a su aprobación. No hacerlo sería una equivocación y un derroche.

Qué tienen en común la Ordenanza y el Plan:

  • Ambos son instrumentos municipales que tienden a lograr una movilidad sostenible, eficiente, comprensiva e inclusiva.
  • Ambos promueven una nueva cultura de la movilidad, es decir, un modelo de movilidad adaptado a los nuevos tiempos y más responsable: mejora de la calidad de vida, mitigación y adaptación al cambio climático, impulso a los medios activos de desplazamiento y al transporte público, etc.

Qué diferencia a la Ordenanza y el PMUS:

  • La Ordenanza es una disposición administrativa de carácter general que el Ayuntamiento aprueba en virtud de sus competencias y en cumplimiento de la legalidad, y que dispone las condiciones de la potestad sancionadora mediante la tipificación de las infracciones.
  • El Plan es un documento de planificación (que requiere objetivos, análisis, diagnóstico, estrategias y propuestas) que se debe a los principios de integración, participación y evaluación. En términos jurídicos es un compromiso de la administración municipal consigo misma. En términos administrativos, disponer de un plan permite acceder a ayudas y subvenciones. En términos de acción pública, el plan pone orden lógico a la política municipal.

Por qué es preciso centrar la atención en el PMUS:

1.-    Es el Plan, y no la Ordenanza, el instrumento que establece la política municipal a medio y largo plazo para que la movilidad vaya siendo más sostenible, eficiente e inclusiva.

2.-    El Plan acotará y pondrá lógica, orden y prioridad en tantas y tantas acciones, previstas o improvisadas, que, independientemente de su bondad, hacen que haya una actuación pública deslavazada.

3.-    El Plan ha de responder a un Pacto por la Movilidad y debe ser realmente participado mediante una Mesa de Movilidad, con una Dirección Técnica municipal que retome todos los materiales existentes del PMUS y logre su perfeccionamiento y cierre para ser aprobado.

4.-    El Plan deberá definir directrices y disponer herramientas para pacificar el tráfico, señalando las técnicas más apropiadas y cómo y dónde aplicarlas.

5.-    El Plan promoverá la peatonalidad y definirá una estrategia de calidad peatonal, de itinerarios preferentes y conexiones urbanas: estado y características de aceras, simplificación de cruces y optimización de recorridos, mejora en la señalización específica, en la iluminación específica, en la calidad estancial de los espacios peatonales, etc.

6.-    El Plan promoverá la ciclabilidad marcando las directrices que favorezcan el uso seguro y eficaz de la bicicleta como medio de desplazamiento cotidiano, y definiendo las infraestructuras necesarias.

7.-    El Plan mejorará la eficacia y eficiencia del sistema de transporte público, en términos de cobertura del sistema, de distribución y configuración de líneas, de accesibilidad, de velocidad comercial, etc., proponiendo líneas de actuación encaminadas a captar viajeros y hacer más atractivo este medio.

8.-    El Plan organizará el estacionamiento de vehículos, incluyendo el estacionamiento en calzada de motocicletas y sobre todo bicicletas, primando criterios de seguridad vial.

9.-    El Plan ha de favorecer la mejora del espacio urbano, estableciendo criterios de diseño para la ordenación urbanística detallada, para cualificar el espacio urbano para el paso y la estancia, para minimizar las posibilidades de estacionamiento ilegal, etc.

10.-  El Plan debe dictar criterios de intervención urbanística para la infraestructura básica y urbanística, puede plantear posibles planes especiales, como por ejemplo un plan para la mejora de la permeabilidad; e incluso puede promover la modificación del Plan General de Ordenación urbana en aspectos tales como la anchura mínima pavimentada para la circulación de peatones en los viales de los nuevos desarrollos y la anchura máxima para el viario, entre otros.

Sobre la vialidad invernal en las aceras.

¿Es la vialidad un término adecuado para atender a la movilidad urbana?

El Diccionario de la RAE tiene dos entradas para el término ‘vialidad’. La primera la define como la cualidad de vial, o sea de aquello relativo a la vía. La segunda acepción de ‘vialidad’ es la de conjunto de servicios pertenecientes a las vías públicas, es decir, la provisión de sus características más esperadas y evidentes, como la circulación y la estancia, pero también de los servicios urbanos (electricidad, telecomunicaciones, ciclo del agua, residuos urbanos, etc.) y de todo lo relativo a las relaciones sociales.

En la práctica, se trata de un concepto empleado muy especialmente en el ámbito de las carreteras, concibiéndose como el conjunto de operaciones que se apoyan en técnicas y medios específicos para proporcionar unas condiciones óptimas para la circulación automovilística. En concreto, ante una situación de inclemencias meteorológicas, las operaciones se intensifican para paliar los efectos negativos que estas pudieran producir a la circulación y seguridad de los vehículos. Este es el caso de los operativos de “vialidad invernal”, centrados en el hielo y la nieve.

Sin embargo, lo que es controvertible es que en el ámbito urbano la vialidad también sea interpretada de forma similar y el esfuerzo de estos operativos se destine casi en exclusividad a asegurar las condiciones que debe prestar la calzada. Este enfoque no deja de ser el resultado de una interpretación obsoleta y sesgada de la movilidad urbana, al centrar gran parte de la atención a las necesidades de los coches y relegando a un segundo plano las necesidades de los demás modos de desplazamientos que se dan en las vías públicas urbanas, quedando desatendidos o peor atendidos los que se realizan a pie.

En una situación como la vivida estos días, de nevadas y heladas, el operativo de vialidad puesto en marcha en las ciudades afectadas centra el mayor esfuerzo (y, por tanto, los recursos públicos) en la limpieza de las calzadas. Tiene cierta lógica que las calzadas sean prioritarias porque aseguran la recogida de basuras y el movimiento de los autobuses, las ambulancias, los bomberos, la policía, los servicios sociales y el transporte mercante. Pero una cosa es atender a la movilidad vehicular de la ciudad de modo prioritario y otra cosa es que las aceras caigan en el olvido.

La movilidad peatonal debe ser también atendida y no dejarla al esfuerzo individual de los vecinos. Un esfuerzo que queda remarcado en ordenanzas municipales de limpieza, donde se apela a la colaboración ciudadana para mejorar las condiciones de las aceras y los accesos. Lejos de poner en duda la necesaria colaboración ciudadana para la resolución de tales vicisitudes, lo que no es de recibo es que la administración deje de lado a las aceras, lo que obliga en muchísimos casos a los viandantes a circular por la calzada, despejada y limpia, lo cual podría entenderse que es lógico al amparo del artículo 121 del reglamento general de circulación.

Así, la movilidad cotidiana se ve afectada especialmente para los peatones. Cruzar una calle, acceder al servicio de transporte público, ir al trabajo, al colegio o a hacer la compra, pueden resultar tareas peligrosas y difíciles de realizar. Paradójicamente, en una situación meteorológica de este tipo, ir a pie sigue siendo la opción que se ve más segura o que se siente con menos miedo en comparación con ir en automóvil, a pesar de lo escasamente atendidas que quedan las aceras.  

Atenderlas de forma adecuada pasa necesariamente por un cambio cultural, una nueva cultura de la movilidad urbana que se centre en las personas y no en las máquinas, reorientando las prioridades ante situaciones de este tipo y, en consecuencia, la puesta en marcha de recursos y responsabilidades, apoyándose en un marco jurídico que vele por la equidad.

Andando Burgos, 14 de enero de 2021

Bando de alcaldía del Ayto. de Burgos. Enero 2021.

Máxima preocupación por el diseño que pueda resultar: segregación de espacio y más acera-bici.

Expresamos nuestra máxima preocupación por cómo se va a ejecutar finalmente el que será nuevo tramo de «carril-bici» entre Reyes Católicos y el Bulevar. Tras varias peticiones formales al ayuntamiento de Burgos desde el año 2018 (la última al servicio de Vías Públicas, Conservación y Mantenimiento la semana pasada), aún no hemos logrado localizar el proyecto definitivo, cuyas obras están recientemente adjudicadas.
 
Tan sólo disponemos de un proyecto que se publicó en la web del ayto. hace un par de años y que considerábamos muy lesivo para el espacio peatonal altamente consolidado como tal.
 
Sería inconcebible que se pudiera seguir utilizando parcialmente la acera para la incorporación de la vía ciclista; a todas luces: una nueva acera-bici.
 
Esto puede ser aberrante en la esquina de Avda. La Paz con Reyes Católicos (donde se podría utilizar el carril exclusivo de giro a la derecha de vehículos -su abocinamiento- , en San Lesmes, en Gran Teatro, en la pasarela peatonal, por segregación de modos o en Dr. Fleming, donde la calzada es, claramente, una vía altamente pacificada y localizada en una zona con centros escolares.
 
Como siempre, cabe indicar, para que no haya dudas, que lo que falla es el DISEÑO (y en este caso, además, el ocultismo a una asociación alta y doblemente interesada – defendemos la peatonalidad y necesariamente como efecto complementario, la ciclabilidad en todos los barrios de la ciudad -), y entendemos que este tramo comprendido entre Reyes Católicos y Bulevar, pudiera resolverse sin apenas obra y una mínima señalización, sin mayor complejidad.
 
La segregación en espacios en los que el uso peatonal está consolidado y es intenso, como es en este caso de facto, perjudica a ambos medios. Al peatón, porque le relega a una sección de paso más estrecha. A la bici, porque puede cruzarse con viandantes acostumbrados a transitar por una zona asignada durante años a él y al mismo nivel. Además, sus trayectorias se pueden cruzar en varios puntos.
 
Hay zonas en las que hay que apostar abiertamente por una COEXISTENCIA de modos (es decir, la realidad hasta este momento en San Lesmes o Gran Teatro), eso sí, con reglas claras (señalización adecuada) y sanciones si es pertinente.
 
Basta ser usuario a pie de estas calles, «patear la calle», para conocer que la intensidad peatonal exige el espacio que se dedica actualmente.
 
Lamentamos que haya un empeño torticero en incrementar per sé los km de carril bici a toda costa, aunque sea a costa del modo que supuestamente todos defendemos: el peatón.
 
Aclarar una vez más, por ser prudentes, que la crítica es a lo que pueda ser, en función de la única información de que disponemos, pero conviene dejar claro que un resultado similar generaría un conflicto innecesario entre usuarios y se demostraría, una vez más, que la apuesta por los medios activos de desplazamiento en esta ciudad es, hasta hoy, una mera quimera.
 
Es urgente y necesario que exista una política clara y planificación global de la movilidad en la ciudad; conocer las directrices a seguir para no incurrir sistemáticamente en diseños poco acertados y en gasto de recursos en creciente merma.
 

_Insistimos: «Bici inocente, diseño culpable» (II).

¡Es que no aciertan!

Recientemente se ha ejecutado una nueva «conexión» ciclista entre calle Cruz Roja y Avda. del Arlanzón, a través del propio Parque de la Cruz Roja.

En este caso no es tan lesivo que algunas bicis pasen por ese parque y haya que compartir algo de espacio. Lo que es lesivo es cómo se hace y sobre todo para qué.

Recientemente se ha reurbanizado el entorno del campo de fútbol de El Plantío y la sección de la calle contempla una vía ciclista en calzada (perfecto), pero que posteriormente girará por delante de la plaza de toros (en acera) para conectar con el tramo existente de la calle Cascajera; o en su defecto, los usuarios seguirán recto, por acera, a conectar con la zona polideportiva anexa.

¿No sería mejor aprovechar la calle de la Cruz Roja, pacificarla e incorporar a la bicicleta en ese tramo de forma que conecte con Cascajera de forma rápida, cómoda y recta?. En vez de ello, nos apoyamos en el tramo de acera bici existente en calle de la Cruz Roja, obsoleto y que incumple alguna ley y recomendaciones técnicas, y bloqueamos el itinerario peatonal, ya forzado, de quienes cruzan la propia calle Cruz Roja procedentes de la calle Vitoria.

(Inciso: el primer tramo del parque se ha ejecutado con una rampa que ni los ciclistas más en forma librarán con soltura. Además, si este tramo tuviese otra intención (que pasaran viandantes), tampoco sería apto para muchas personas; aunque terminarán pasando viandantes por allí, pues es una forma directa de conexión con el parque…y quizá hubiese sido más razonable abrir ese paso con esa intención).

Otra posibilidad ciclista, sin duda, sería pacificar toda la Avda. Arlanzón en este tramo, aunque se nos antoja utópico, y quizá abra puertas a «ideas» faraónicas si es que no está «dibujado» ya en algún cajón. Y si es así, tendríamos posibilidades ciclistas por doquier en este entorno, pero para entonces, se habrían consolidado usos no apropiados del espacio público generando lo que parece pretenderse: conflicto entre los usuarios más vulnerables y necesarios para conseguir una mejor movilidad, una mejor ciudad.

No queda otra que seguir insistiendo: «bici inocente, diseño culpable».

 

Insistimos: «Bici Inocente, diseño culpable»

Una de las consecuencias de una pésima planificación de la bicicleta en la ciudad, atendiendo a criterios subjetivos, no técnicos, puede perjudicar en gran medida a aquellos a los que «supuestamente» se quiere defender: a los peatones.

Ayer, primer día de octubre, se procedía a la colocación de unas inscripciones en pavimento en el recorrido que se planteaba para cruzar el centro de la ciudad, NO en la ordenanza, pero SÍ en el DECRETO que la complementa.

Cuando en una calle de uso preferentemente peatonal, se incorporan líneas, inscripciones, segregación, se produce una expulsión del viandante hacia los extremos de la calle, hacia fachada (también colapsada por colocación indebida de diversos trastos), y un mayor desarrollo de la velocidad de los usuarios en bicicleta.

ANDANDO BURGOS siempre, siempre, ha defendido a la bicicleta en la ciudad. De hecho, así se expresa en nuestros fines. Pero así, NO.

El centro no necesita un veto a la bici, pero sí una regulación de HORARIOS y VELOCIDADES. Pero nunca, una vía segregada para ella en dicha zona.

Pero lo más alarmante está por venir: la conexión entre Reyes Católicos – San Lesmes – Bulevar. Una vez más, se recurrirá a una solución técnica POCO RECOMENDABLE: LA ACERA BICI o en su defecto, a una solución yuxtapuesta a acera, y, como en el caso anterior, a la segregación en espacio peatonal consolidado.

Medidas respaldadas por personas que, a priori, defienden (a su modo, claro), a los peatones. Pero lo cierto es que ni éstos ni los ciclistas, se verán beneficiados de un mal y pésimo diseño y una peor planificación. Nos vemos obligados, una vez más, a señalar: «BICI INOCENTE, DISEÑO CULPABLE». Y el diseño, genera comportamiento.

De nada servirá la limitación a 30 km/h en las calles de la ciudad si seguimos empleando un diseño tan pobre. La segregación, hay que plantearla en calzada, cuando sea pertinente, pero nunca en acera.

Es urgente lanzar un Programa de Pacificación del Tráfico, que «arrope» al Plan de Movilidad Urbano Sostenible, aún en un cajón. Si este programa, acompañado de una fuerte campaña de información y sensibilización, la movilidad sostenible no será posible. Y sin éste, en definitiva, sin una planificación seria y una política clara y decidida hacia la movilidad sostenible, segura y justa, no será posible mejorar ni la ciclabilidad ni la peatonalidad. Mas al contrario, los efectos pueden ser perversos. 

(En otros post, ahondaremos en qué se plantea a corto plazo para incrementar los km del MAL llamado carril bici y cuáles son las justificaciones para tal desastre que se avecina).

 

“MAL DISEÑO URBANO EN BURGOS”

 

La ciudad de Burgos, su conformación física para una movilidad más sostenible, tiene un amplísimo margen de mejora. Hay mucho trabajo por hacer. No es ninguna novedad que Andando Burgos ponga en solfa todo aquello que estima como déficit o que señale problemas generales que deberían ser resueltos por el Ayuntamiento. Porque la ciudad debe adaptarse a los requerimientos de la movilidad sostenible, debe avanzar para tener una movilidad más segura, justa y eficiente, y debe calmar el tráfico y mejorar las condiciones de peatonalidad.

Sabemos que ello conlleva inversión pública y que esta debe ser muy bien meditada y distribuida, de ahí que se acepte de algún modo la lentitud con que la política municipal acomete los cambios necesarios. Pero una cosa es ser comprensivos con la lentitud, y otra distinta es serlo con el desenfoque de las actuaciones, como por ejemplo el manifiesto error de colocar sistemáticamente los nuevos aparcabicis en el espacio peatonal, en vez de disponerlos en la calzada, que es su espacio, en tanto vehículo. Los aparcabicis en la acera serían aceptables como excepción, pero no como norma; pero además de impugnables en el espacio urbano heredado son inaceptables en el espacio recién urbanizado.

Es importante esta distinción entre lo que ya existe porque otrora se hizo y lo que hoy día se proyecta para la expansión o la regeneración urbanas. Y es que, si los pequeños cambios que la administración municipal acomete de cara a la pacificación del tráfico en la ciudad consolidada (mecanismos para la reducción de velocidades, pasos peatonales sobreelevados, etc.) están teniendo un ritmo aún lento pero correcto, en lo referente a los nuevos espacios urbanizados, sin embargo, resulta especialmente desalentador el tipo de diseño urbano aplicado.

Andando Burgos denuncia que los criterios de diseño urbano aplicados en Burgos son de otra época, no están adaptados en absoluto a la nueva cultura de la movilidad. Y ya es hora de cambiar. Puede comprobarse fácilmente cómo en la urbanización actual de las nuevas áreas de la ciudad, desde los últimos planes especiales y parciales hasta el reciente proyecto de regeneración de Capiscol, continúan primando los criterios de la circulación automovilística sobre todos los demás criterios de diseño del espacio público urbano, normalizando los retranqueos de los pasos de peatones incluso en lugares sin justificación circulatoria. En el diseño de Capiscol (en concreto, calle Real y calle Molino Salinas), no solo se ha dispuesto de nuevo de aparcabicis en la acera, sino que los cruces peatonales no respetan el itinerario peatonal directo y se retranquean sin ninguna necesidad (incluso siendo camino de Santiago), las aceras apenas han visto crecer su anchura, los giros de la circulación rodada han generado puntos de estrechez en la acera y el arbolado en alcorque es anecdótico. Un diseño obsoleto centrado en la accesibilidad del automóvil.

Andando Burgos, en definitiva, requiere al Ayuntamiento para que modifique sus criterios técnicos de diseño urbano, adaptándolos a los mejores discernimientos del urbanismo moderno, sensibles con la nueva cultura de la movilidad.

Andando Burgos, 16 de septiembre de 2020. Semana Europea de la Movilidad.

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