¡GRACIAS, TRANSPORTE PÚBLICO!

El pasado 18 de abril, nos encontrábamos redactando un pequeño artículo dedicado a manifestar la importancia que tiene el autobús para la ciudad y, en concreto, a demostrar el valor del carril bus del Bulevar del Ferrocarril. En calidad de borrador, estaba a la espera de ser publicado precisamente esta semana.

Hoy 21 de abril, todos los burgaleses somos conocedores de la situación tan drástica que vive el servicio de transporte público en Burgos. Una situación realmente lamentable y que se reconoce ya, como un problema de gran impacto en la movilidad de los burgaleses y, también, en la economía de trabajadores y empresas.

Somos una entidad que defiende la peatonalidad en el contexto de una movilidad urbana sostenible. No puede ser de otro modo. Y dentro de ese apoyo a la movilidad sostenible, necesariamente está ligado el respaldo al transporte público. En este caso, al sistema de autobuses urbanos.

Durante diez años hemos reivindicado mejoras relacionadas con la movilidad, señalando sin ambigüedades y sin ambages, la importancia de los medios activos de desplazamiento, caminar y pedalear, y la necesaria complementariedad de éstos con el transporte urbano colectivo.

Durante ese periodo, hemos señalado en decenas de ocasiones, la necesidad de planificar convenientemente la movilidad, para reforzar dichos medios.

Hoy, nos sentimos perfectamente legitimados para, más que nunca, reivindicar una mejor movilidad, planificada y adaptada a la realidad de nuestra ciudad.

Hasta ahora, desde la esfera política, se han realizado diferentes intervenciones en la materia, se han tomado diferentes medidas, pero siempre, hemos identificado una falta de conexión entre las mismas, y en ocasiones, incluso las hemos valorado como incoherentes entre sí.

Ante la situación sobrevenida de hoy, ya se escuchan posibles medidas para sobrellevar esta situación coyuntural. Pero la improvisación de medidas, (aunque alguna sea acertada), se sumará al abanico del catálogo de medidas deslavazadas, porque simplemente, no tenemos nada que nos oriente hacia una mejor movilidad. Tenemos un PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible), en el cajón y algo obsoleto y, apenas nos hemos creído (o hemos ninguneado), medidas de reducción de emisiones, como las ZBE-zona de bajas emisiones-, haciendo caso omiso a otros objetivos necesariamente asociados a su implantación, como la mejora de las condiciones para caminar, ir en bicicleta o en transporte público.

La ley de Movilidad Sostenible, que apenas tiene cuatro meses, señala la necesidad de mejorar el transporte a los lugares de trabajo. Algo, que, desde la esfera institucional local, tampoco estaba sobre la mesa.

Pero hoy, sólo tras un episodio trágico, como suele ocurrir, sí que reconocemos que habrá problemas de movilidad, al estar mermada la capacidad para prestar el servicio de transporte público y que es necesario pensar la movilidad de Burgos de otro modo.

Un transporte público que es capaz de mover a más de 15 millones de personas al año (unas 42.000 al día; aproximadamente un 25% de la población de Burgos –sin entrar en disgregaciones estadísticas-), que eligen el bus para satisfacer sus necesidades diarias, sean para ir al trabajo a estudiar, o por cualquier otro motivo.

A pesar de la existencia de instrumentos y herramientas técnicas, capaces de organizar mejor la movilidad en la ciudad, en definitiva, a los polígonos industriales, a la universidad, al hospital, a la estación de trenes y diversos destinos de interés para la ciudadanía, nos encontramos ante un escenario de provisionalidad a corto plazo y de posible improvisación. Pero los efectos perversos sobre la movilidad, se dejarán notar desde hoy, hasta poder amortiguar la situación con la incorporación de los nuevos recursos. Un periodo, que se antoja largo y que no permitirá una sucesión de improvisaciones.

Hoy, ya vemos que el coche no puede ser la solución para mover ese gran volumen de personas que, a diario, veíamos coger los autobuses. De hecho, gracias a ellas, aquellos coches podían circular de forma más o menos libre.

Es deseable que un coche se utilice de forma compartida, pero un sólo autobús es capaz de desplazar entre 80 y 100 veces la cantidad de personas que desplaza habitualmente un solo coche, ocupando apenas dos veces y media, el espacio de éste.

Hoy, queremos publicar aquel artículo pendiente, que en realidad es un pequeño y sencillo ejercicio para demostrar la bondad del transporte público (en particular, la del carril bus del bulevar), y que pretende poner en evidencia la gran capacidad que tiene el transporte público para desplazar personas ocupando una mínima parte de lo que ocupa a diario cientos de coches.

Pero hoy, más que nunca, queremos poner en valor la necesidad de planificar la movilidad para que, tanto durante los periodos en los que todo parece funcionar con cierta normalidad, como en las diferentes situaciones coyunturales, sociales o económicas en las que nos veamos (subida de combustible o ésta a la que nos enfrentamos hoy a nivel local), tengamos, al menos, unas orientaciones que permitan responder a cómo desplazar de forma eficiente a todas las personas, de un modo realmente sostenible.

 

EJERCICIO

EL CARRIL BUS DEL BULEVAR

Es y seguirá siendo necesario

Veamos este sencillo ejercicio, para comprender la importancia del carril bus:

El pasado 16 de abril, entre las 13:30 y 14:30 h pasaron 500 coches por este punto:

Aproximadamente, el 52% de los vehículos se desplazaron hacia el oeste y el resto hacia el este. Una distribución bastante simétrica de los desplazamientos.

En menor medida, pasaron 6 bicicletas, 4 patinetes eléctricos y 3 motocicletas.

Según sus correspondientes franjas horarias, pasaron 4 autobuses. Dos de ellos, estándar y otros dos, articulados.

El bulevar cuenta con un carril de circulación general (lo entendemos como “de coches”), un carril bus y un carril bici unidireccional por cada sentido.

Este reparto obedece a una planificación pensada a futuro, en términos de movilidad sostenible. Esta forma de diseñar (sin entrar en matices), posibilita que transporte público y bicicletas, cuenten con infraestructura propia en el mismo ancho de calle. De esta forma, se consigue romper el desequilibrio que tradicionalmente suponía un espacio pensado fundamentalmente para el coche. Concretamente, entre un 70 y 80% del espacio de nuestras calles (dato contrastado), está dedicado exclusivamente para circular o estacionar en ellas.

Diseñar de forma más equilibrada, pensando en otros medios de desplazamiento, supone una gestión más eficiente nuestro espacio urbano, y permite pensar en, cuántas personas pueden pasar por esa vía, y no tanto, en cuántos coches pueden pasar por ella.

Esta idea se puede comprender mejor, a partir del siguiente gráfico, correspondiente a una publicación de la Asociación Internacional del Transporte Público, 2003.

De forma resumida, la capacidad que tiene una vía para desplazar personas en una hora, es mucho más elevada andando, en bici o en transporte público. Por ejemplo, pueden pasar 9.000 personas andando, frente a 2.000 que se muevan en coche.

De forma objetiva, todos los estudios de tráfico evidencian que el máximo número, teórico, de coches que pueden pasar por una sección de un carril de 3,5 metros de anchura, es de unos 2.000 coches. Teniendo en cuenta que la ocupación real de muchos de los coches que se desplazan a diario es de una persona/coche, un carril tendría la capacidad de desplazar a 2.000 personas.

Del mismo modo, un autobús sería capaz de mover a más de 4 veces esa cantidad de personas. Y los medios de transporte de mayor capacidad, como un tranvía o ferrocarril, aproximadamente moverían 22.000 personas.

En términos de eficacia de utilización del espacio urbano, el coche sería el medio menos efectivo.

Pero sigamos con el ejemplo analizado, para ver si esto es así en el bulevar:

– De los 500 coches contabilizados, asumiendo una capacidad estadísticamente aceptable de ocupación, 1,2 personas/coche, nos arrojaría una cantidad de 600 personas que pasaron en una hora por ese punto.

– Por su parte, asumiendo ocupaciones pequeñas de autobús, un 50% para cada uno de ellos en el primer servicio y un 85%, en el segundo, obtendríamos que, en una hora, se han movido aproximadamente 284 personas.

Esta cifra, calculada de una forma muy conservadora, representaría aproximadamente la tercera parte de personas desplazadas entre las 13:30 y 14:30h por ese punto del bulevar, y lo harían a una velocidad más competitiva que si lo hicieran embebidos en el mismo carril de circulación que el coche.  

La eficacia del sistema de transporte público se pone en evidencia, al ver que esa tercera parte ha necesitado apenas un 3% del espacio de esta vía, en relación con la que ha requerido ese número de coches.

De forma más entendible, los autobuses apenas habrían ocupado la esquina de la calle Gumiel de Izán con el bulevar (línea verde), mientras que los 500 coches, habrían necesitado una longitud similar a la existente entre la calle Madrid y la glorieta de San Amaro (línea roja).

El transporte público, con infraestructura propia, o con mecanismos de prioridad, tiene una potencialidad de desplazar personas, al menos cuatro veces mayor, que la que tiene el coche.

Debemos valorar positivamente la existencia de este carril bus que, con toda seguridad, será mucho más necesario cuando se incremente la presión residencial al oeste de la ciudad. Mantenerle libre de circulación general, será un acierto.

 

 

Terminábamos así este pequeño ejercicio que hoy, día 21 de abril, cobra especial sentido.

A partir de mañana, atrapados en la necesidad personal, intentaremos buscar la forma de desplazarnos de una forma más o menos razonable, reconociendo la inviabilidad de desplazarnos todos en coche. Mañana ve andando, en bicicleta o en coche compartido. Mañana, empresario, facilita las llegadas de tus trabajadores. Mañana, ayuntamiento, comienza a planificar la movilidad a partir de los instrumentos existentes y hasta ahora, no utilizados.

Por una movilidad sostenible, hoy, más que nunca.

 

 

 

Nota: queremos desear mucho ánimo a los trabajadores del servicio y a quienes velan por el buen funcionamiento de éste.

 

21 de abril de 2026

Asociación Andando Burgos

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