¡GRACIAS, TRANSPORTE PÚBLICO!

El pasado 18 de abril, nos encontrábamos redactando un pequeño artículo dedicado a manifestar la importancia que tiene el autobús para la ciudad y, en concreto, a demostrar el valor del carril bus del Bulevar del Ferrocarril. En calidad de borrador, estaba a la espera de ser publicado precisamente esta semana.

Hoy 21 de abril, todos los burgaleses somos conocedores de la situación tan drástica que vive el servicio de transporte público en Burgos. Una situación realmente lamentable y que se reconoce ya, como un problema de gran impacto en la movilidad de los burgaleses y, también, en la economía de trabajadores y empresas.

Somos una entidad que defiende la peatonalidad en el contexto de una movilidad urbana sostenible. No puede ser de otro modo. Y dentro de ese apoyo a la movilidad sostenible, necesariamente está ligado el respaldo al transporte público. En este caso, al sistema de autobuses urbanos.

Durante diez años hemos reivindicado mejoras relacionadas con la movilidad, señalando sin ambigüedades y sin ambages, la importancia de los medios activos de desplazamiento, caminar y pedalear, y la necesaria complementariedad de éstos con el transporte urbano colectivo.

Durante ese periodo, hemos señalado en decenas de ocasiones, la necesidad de planificar convenientemente la movilidad, para reforzar dichos medios.

Hoy, nos sentimos perfectamente legitimados para, más que nunca, reivindicar una mejor movilidad, planificada y adaptada a la realidad de nuestra ciudad.

Hasta ahora, desde la esfera política, se han realizado diferentes intervenciones en la materia, se han tomado diferentes medidas, pero siempre, hemos identificado una falta de conexión entre las mismas, y en ocasiones, incluso las hemos valorado como incoherentes entre sí.

Ante la situación sobrevenida de hoy, ya se escuchan posibles medidas para sobrellevar esta situación coyuntural. Pero la improvisación de medidas, (aunque alguna sea acertada), se sumará al abanico del catálogo de medidas deslavazadas, porque simplemente, no tenemos nada que nos oriente hacia una mejor movilidad. Tenemos un PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible), en el cajón y algo obsoleto y, apenas nos hemos creído (o hemos ninguneado), medidas de reducción de emisiones, como las ZBE-zona de bajas emisiones-, haciendo caso omiso a otros objetivos necesariamente asociados a su implantación, como la mejora de las condiciones para caminar, ir en bicicleta o en transporte público.

La ley de Movilidad Sostenible, que apenas tiene cuatro meses, señala la necesidad de mejorar el transporte a los lugares de trabajo. Algo, que, desde la esfera institucional local, tampoco estaba sobre la mesa.

Pero hoy, sólo tras un episodio trágico, como suele ocurrir, sí que reconocemos que habrá problemas de movilidad, al estar mermada la capacidad para prestar el servicio de transporte público y que es necesario pensar la movilidad de Burgos de otro modo.

Un transporte público que es capaz de mover a más de 15 millones de personas al año (unas 42.000 al día; aproximadamente un 25% de la población de Burgos –sin entrar en disgregaciones estadísticas-), que eligen el bus para satisfacer sus necesidades diarias, sean para ir al trabajo a estudiar, o por cualquier otro motivo.

A pesar de la existencia de instrumentos y herramientas técnicas, capaces de organizar mejor la movilidad en la ciudad, en definitiva, a los polígonos industriales, a la universidad, al hospital, a la estación de trenes y diversos destinos de interés para la ciudadanía, nos encontramos ante un escenario de provisionalidad a corto plazo y de posible improvisación. Pero los efectos perversos sobre la movilidad, se dejarán notar desde hoy, hasta poder amortiguar la situación con la incorporación de los nuevos recursos. Un periodo, que se antoja largo y que no permitirá una sucesión de improvisaciones.

Hoy, ya vemos que el coche no puede ser la solución para mover ese gran volumen de personas que, a diario, veíamos coger los autobuses. De hecho, gracias a ellas, aquellos coches podían circular de forma más o menos libre.

Es deseable que un coche se utilice de forma compartida, pero un sólo autobús es capaz de desplazar entre 80 y 100 veces la cantidad de personas que desplaza habitualmente un solo coche, ocupando apenas dos veces y media, el espacio de éste.

Hoy, queremos publicar aquel artículo pendiente, que en realidad es un pequeño y sencillo ejercicio para demostrar la bondad del transporte público (en particular, la del carril bus del bulevar), y que pretende poner en evidencia la gran capacidad que tiene el transporte público para desplazar personas ocupando una mínima parte de lo que ocupa a diario cientos de coches.

Pero hoy, más que nunca, queremos poner en valor la necesidad de planificar la movilidad para que, tanto durante los periodos en los que todo parece funcionar con cierta normalidad, como en las diferentes situaciones coyunturales, sociales o económicas en las que nos veamos (subida de combustible o ésta a la que nos enfrentamos hoy a nivel local), tengamos, al menos, unas orientaciones que permitan responder a cómo desplazar de forma eficiente a todas las personas, de un modo realmente sostenible.

 

EJERCICIO

EL CARRIL BUS DEL BULEVAR

Es y seguirá siendo necesario

Veamos este sencillo ejercicio, para comprender la importancia del carril bus:

El pasado 16 de abril, entre las 13:30 y 14:30 h pasaron 500 coches por este punto:

Aproximadamente, el 52% de los vehículos se desplazaron hacia el oeste y el resto hacia el este. Una distribución bastante simétrica de los desplazamientos.

En menor medida, pasaron 6 bicicletas, 4 patinetes eléctricos y 3 motocicletas.

Según sus correspondientes franjas horarias, pasaron 4 autobuses. Dos de ellos, estándar y otros dos, articulados.

El bulevar cuenta con un carril de circulación general (lo entendemos como “de coches”), un carril bus y un carril bici unidireccional por cada sentido.

Este reparto obedece a una planificación pensada a futuro, en términos de movilidad sostenible. Esta forma de diseñar (sin entrar en matices), posibilita que transporte público y bicicletas, cuenten con infraestructura propia en el mismo ancho de calle. De esta forma, se consigue romper el desequilibrio que tradicionalmente suponía un espacio pensado fundamentalmente para el coche. Concretamente, entre un 70 y 80% del espacio de nuestras calles (dato contrastado), está dedicado exclusivamente para circular o estacionar en ellas.

Diseñar de forma más equilibrada, pensando en otros medios de desplazamiento, supone una gestión más eficiente nuestro espacio urbano, y permite pensar en, cuántas personas pueden pasar por esa vía, y no tanto, en cuántos coches pueden pasar por ella.

Esta idea se puede comprender mejor, a partir del siguiente gráfico, correspondiente a una publicación de la Asociación Internacional del Transporte Público, 2003.

De forma resumida, la capacidad que tiene una vía para desplazar personas en una hora, es mucho más elevada andando, en bici o en transporte público. Por ejemplo, pueden pasar 9.000 personas andando, frente a 2.000 que se muevan en coche.

De forma objetiva, todos los estudios de tráfico evidencian que el máximo número, teórico, de coches que pueden pasar por una sección de un carril de 3,5 metros de anchura, es de unos 2.000 coches. Teniendo en cuenta que la ocupación real de muchos de los coches que se desplazan a diario es de una persona/coche, un carril tendría la capacidad de desplazar a 2.000 personas.

Del mismo modo, un autobús sería capaz de mover a más de 4 veces esa cantidad de personas. Y los medios de transporte de mayor capacidad, como un tranvía o ferrocarril, aproximadamente moverían 22.000 personas.

En términos de eficacia de utilización del espacio urbano, el coche sería el medio menos efectivo.

Pero sigamos con el ejemplo analizado, para ver si esto es así en el bulevar:

– De los 500 coches contabilizados, asumiendo una capacidad estadísticamente aceptable de ocupación, 1,2 personas/coche, nos arrojaría una cantidad de 600 personas que pasaron en una hora por ese punto.

– Por su parte, asumiendo ocupaciones pequeñas de autobús, un 50% para cada uno de ellos en el primer servicio y un 85%, en el segundo, obtendríamos que, en una hora, se han movido aproximadamente 284 personas.

Esta cifra, calculada de una forma muy conservadora, representaría aproximadamente la tercera parte de personas desplazadas entre las 13:30 y 14:30h por ese punto del bulevar, y lo harían a una velocidad más competitiva que si lo hicieran embebidos en el mismo carril de circulación que el coche.  

La eficacia del sistema de transporte público se pone en evidencia, al ver que esa tercera parte ha necesitado apenas un 3% del espacio de esta vía, en relación con la que ha requerido ese número de coches.

De forma más entendible, los autobuses apenas habrían ocupado la esquina de la calle Gumiel de Izán con el bulevar (línea verde), mientras que los 500 coches, habrían necesitado una longitud similar a la existente entre la calle Madrid y la glorieta de San Amaro (línea roja).

El transporte público, con infraestructura propia, o con mecanismos de prioridad, tiene una potencialidad de desplazar personas, al menos cuatro veces mayor, que la que tiene el coche.

Debemos valorar positivamente la existencia de este carril bus que, con toda seguridad, será mucho más necesario cuando se incremente la presión residencial al oeste de la ciudad. Mantenerle libre de circulación general, será un acierto.

 

 

Terminábamos así este pequeño ejercicio que hoy, día 21 de abril, cobra especial sentido.

A partir de mañana, atrapados en la necesidad personal, intentaremos buscar la forma de desplazarnos de una forma más o menos razonable, reconociendo la inviabilidad de desplazarnos todos en coche. Mañana ve andando, en bicicleta o en coche compartido. Mañana, empresario, facilita las llegadas de tus trabajadores. Mañana, ayuntamiento, comienza a planificar la movilidad a partir de los instrumentos existentes y hasta ahora, no utilizados.

Por una movilidad sostenible, hoy, más que nunca.

 

 

 

Nota: queremos desear mucho ánimo a los trabajadores del servicio y a quienes velan por el buen funcionamiento de éste.

 

21 de abril de 2026

Asociación Andando Burgos

Increíble estrechamiento de acera para ganar espacio de aparcamiento.

El caso: reurbanización de la banda de aparcamiento de la calle Bonifacio Zamora de Usabel (Burgos). Actuación supuestamente vinculada a la ordenación detallada de la Actuación Aislada de Normalización y Urbanización 35.03 A “Santa Dorotea I”

Objetivo: ganar plazas de aparcamiento (de línea a batería)

Resultado: estrechamiento de acera en el recorrido preferente peatonal.

¿Qué dice el PGOU?. ¿Obliga el PGOU a realizar esta transformación en suelo consolidado?

 

En 2021 deberíamos ir aplicando criterios de sostenibilidad y modificar la ratio de plazas de aparcamiento obligatorio, estableciendo estándares de máximos y no de mínimos.

Hoy, es incuestionable la relación entre urbanismo y movilidad. Cómo se planifique y cómo se ejecuten los diferentes desarrollos urbanísticos, condiciona la movilidad a favor o en contra de los diferentes modos de desplazamientos. Tradicionalmente, en las últimas décadas, a favor del coche indiscutiblemente. En contra, generalmente, para el resto.

En este caso, obvian que el itinerario preferente peatonal (es decir, de uso preferente de forma cotidiana-algo que se sabe pateando la ciudad-), es el que estrechan flagrantemente (ver foto) para “encajar” esa ratio obligatoria (si es que es obligatoria en el PGOU; de no serlo, se estarían estableciendo criterios pro-coche).

La nueva actuación prevé, se supone, compensar el estrechamiento de acera, con dotación de nueva acera junto a fachada del nuevo edificio. Pero esto no son sólo números. Esto es la vida cotidiana del viandante, que se vulnera día sí y día también, y de numerosas formas. Atentar contra los recorridos habituales y de mayor interés es una.

Pero hay otra cuestión: dotar de más aparcamiento a una zona de la ciudad consolidada (aunque se ha demostrado que también ocurre en otro tipo de zonas), genera más movimiento vehicular de búsqueda de aparcamiento. Lo que se suele denominar “tráfico de agitación”, es decir, uno de los que genera más problemas en el volumen total de tráfico. A saber: mayor ruido, mayores emisiones, mayor accidentalidad urbana, mayores problemas de gestión policial y mayor crispación entre vecinos…entre ciudadanos en general (por no hablar de las paradas en el entorno de los centros escolares que es otro tema). En este caso, además, junto al bulevar del ferrocarril al que no dejan “en paz”; este tipo de actuaciones comprometerán más si cabe su diseño innovador.

Dotar de más aparcamiento (mayor oferta), genera más movimiento vehicular de búsqueda de aparcamiento. Mayor «tráfico de agitación».

Paradójicamente, este argumento que emitimos contra esta actuación concreta (obviamente, extensible a otros casos similares), está respaldado por los criterios modernos de diseño urbano que se están implantando en numerosas ciudades europeas y varias españolas (ej. Pontevedra, ciudad galardonada internacionalmente). Pero, además, encontramos una argumentación similar en el próximo Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Municipio de Burgos, que se aprobará en apenas dos meses previsiblemente y que pretende dar el protagonismo que se merece a la movilidad peatonal, la mayoritaria en la ciudad de Burgos en el cómputo total de viajes. También es el camino que marca la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible del municipio; una regulación de la movilidad de obligado cumplimiento.

Sin embargo, y mientras tanto, la forma universal de desplazamiento, la forma más idónea para la ciudad y la más respetuosa con ella, sus necesidades, sus intereses, quedan vulnerados. Se violan constantemente con este tipo de actuaciones que se suman a la larga lista de perjuicios cotidianos.

Andando Burgos

4 de noviembre de 2021

No, las aceras no son anchas.

Ni en el Bulevar, ni en ninguna otra calle.

(COMUNICADO DE PRENSA)

Andando Burgos, en contra de las supuestas modificaciones en el diseño y funcionalidad que se plantean para el Bulevar del Ferrocarril en favor del tránsito de coches.

 

El equipo de gobierno local sigue empeñado en resolver un problema que no existe.

Durante los diez años de puesta en servicio del Bulevar del Ferrocarril en nuestra ciudad y precisamente debido a su diseño innovador, son miles de usuarios los que cada día utilizan este espacio. Miles de personas caminando, varios cientos en bicicleta y en transporte público y varios miles en sus coches.

Muchos pequeños aspectos son mejorables a lo largo del Bulevar, pero en términos de movilidad, no hay vía en esta ciudad que permita una combinación tan ágil y plausible de modos como los que acabamos de citar.

En el empeño por revertir su moderno diseño, han sido varios los “globos sonda” que se han lanzado a través de los medios de comunicación transmitiendo ideas de representantes políticos; todos ellos referidos a mejorar la fluidez del tráfico en coche por esta vía. Una fluidez que, repetimos, ya existe. Otra cosa son las congestiones puntuales que tienen que ver con otros aspectos de insostenibilidad de la movilidad en su conjunto en la ciudad.

Pensar en el coche, o en el conductor del mismo, como único agente interesado en la movilidad de la ciudad, y satisfacer los deseos individuales de los mismos, no es, de ninguna forma, innovador, sino todo lo contrario. Es lo que se ha estado haciendo en la mayor parte de nuestras ciudades en las últimas décadas. El resultado es conocido: más infraestructura y más coches, mayor contaminación, más problemas de aparcamiento y, un largo etcétera de externalidades negativas asociadas a ese empeño. De hecho, tampoco es nuevo que se derriben edificios para “encajar” nuevas infraestructuras ni, como ahora acabamos de conocer a través de los medios, reducir aceras existentes, aunque este anuncio es insultantemente grave.

Ahora, hemos pasado de querer “llenar” de glorietas el bulevar (idea muy respaldada por según qué técnicos con empaque), a solo poner en práctica una experiencia piloto en un cruce concreto del Bulevar, el de la calle Madrid.

Pero no nos llevemos a engaño. Resolver el giro a la izquierda con tan solo una modificación de ciclos semafóricos, no será suficiente con la sección existente (aunque solo esto, ya perjudicaría enormemente a los tiempos semafóricos para el viandante). El objetivo final es cargarse el carril bus y la prioridad semafórica del mismo.

Además, permitir el giro a la izquierda en este cruce conllevaría, a buen seguro, problemáticas de congestión en la calle San Pablo; una calle que, paradójicamente, el mismo equipo de gobierno quiere peatonalizar. También supondría incrementar el tráfico en el tramo de la calle Madrid, al norte del Bulevar; un tramo que pide a gritos la ampliación de aceras y la mejora del cruce con la calle Progreso. El giro a la izquierda, hacia el norte desde el Bulevar iría en contra de la primera Zona de Bajas Emisiones que debería implantarse.

Por otro lado, permitir el giro a la izquierda desde el Bulevar hacia la zona sur complicaría el encuentro entre calle Legión Española y calle Madrid, intensificando aún más si cabe, los problemas en hora punta.

Pero tienden a obviar un aspecto fundamental:  Inducir tráfico por permitir giros a la izquierda, complicaría en gran medida el paso en recto a los vehículos que quieren continuar. De ahí, la idea de reacomodar la sección con cuñas de giro a la izquierda que, hipotéticamente, no bloquearían el paso en recto. Sería en ese momento, con giro a la izquierda permitido y reurbanización de la calle con tal fin, cunando se les complique la movilidad a los usuarios del transporte público y sobre todo a los ciclistas y muy especialmente a los peatones. Sería inevitable mayor tiempo de espera en los semáforos y menor tiempo de paso. Y, según el diseño pensado, mayor anchura que cruzar y con mayor peligro, por incremento de vehículos en movimiento en ambos carriles de circulación y por sentido.

Consideramos que cualquier actuación en este sentido, además de innecesaria, será muy negativa. No hagan barbaridades. No “destruyan” espacio peatonal con este fin. Es un error pensar que en esta zona las aceras son anchas. Si comenzamos a detraer el espacio ajardinado, el espacio de mobiliario urbano y de transporte público y si tenemos en cuenta la alta densidad peatonal, no, no sobra espacio. Las aceras en esta zona, no son suficientemente anchas. El argumento de la anchura de las aceras es reaccionario. Las aceras no son anchas ni estrechas; las aceras son el espacio que dignifica la vida en la ciudad.

No lo hagan. Están a tiempo de salvar la movilidad en Burgos. No lo hagan. No compliquen la movilidad a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público, ni tampoco a los coches, aunque les digan que se la mejoran.

 

Asociación Andando Burgos

28 de septiembre de 2021

 

 

 

 

Comunicado de Andando Burgos de cara a la Semana Europea de la Movilidad 2021

Queremos en esta Semana Europea de la Movilidad de 2021 tomar la palabra para dar a conocer nuestra impresión de cómo va la movilidad en Burgos, en qué punto estamos y hacia dónde deberíamos dirigirnos.

En términos generales la movilidad en Burgos va regular, aunque progresando, eso sí, muy lentamente y con traspiés y vaivenes. Es decir, salvo proyectos heredados y otros errores de los que algo diremos en este escrito, el Ayuntamiento marcha en la buena dirección, si bien trabaja de manera desmadejada cuando no discordante y sin objetivos enérgicos.

La coordinación municipal no es adecuada en materia de movilidad. No se ha logrado la suficiente coherencia interna y hay grandes diferencias entre unas y otras propuestas, proyectos y actuaciones, que provienen de Vías Públicas y Conservación, de Urbanismo e Infraestructuras, del Servicio Municipalizado de Movilidad, Accesibilidad y Transporte Público o de Seguridad Ciudadana. En todo caso, aparte de los compartimentos estancos del Ayuntamiento, no puede hablarse de una estrategia de movilidad urbana sostenible, sino a lo sumo de una actuación fragmentada e incluso improvisada, con una visión de la movilidad sostenible más o menos bien encaminada pero no siempre bien enfocada y a veces contradictoria.

Solo así pueden entenderse algunos proyectos de los que se ha hablado bastante porque no han sido bien pensados ni bien diseñados, como por ejemplo la desastrosa infraestructura ciclista implantada en la avenida de la Paz, San Lesmes, Gran Teatro y Doctor Fleming. Otros proyectos, como los de la calle Vitoria, aun mostrando bondades evidentes, no son proyectos redondos, sino que ofrecen dudas, sobre todo en su relación con el resto de la ciudad, buena muestra de una planificación insuficiente y fraccionada. Algo similar ha ocurrido con el ensanchamiento del paso de peatones del Puente de Santa María, que favorece sin duda el movimiento de los viandantes, pero que es a todas luces insuficiente porque nada tiene que ver con nuestra reivindicación: los itinerarios directos de los peatones, que implica un diseño diferencial derivado de su priorización frente a los automóviles. Ha habido también ocurrencias ridículas o contra todo el conocimiento acumulado en materia de movilidad, como la de reservar plazas de estacionamiento en torno a los centros escolares.

Por lo que respecta al trabajo bien hecho, puede empezarse por el nuevo mapa de líneas de los autobuses urbanos. En materia de proyectos destaca uno reciente: el paso peatonal para el Camino de Santiago en la Avenida de Cantabria, que veníamos demandando desde 2019, también cumplimentando el criterio de los itinerarios directos para los peatones. Del mismo modo es un trabajo adecuado la modificación de la Ordenanza de Movilidad (sobre todo en lo referente a zonas peatonales y calles peatonales), a la que, sin embargo, hemos hecho alegaciones para su mejora. Del mismo modo, la creación del Consejo Sectorial de Movilidad debe ser saludada: es un acierto en materia de participación y una necesidad para el concierto de un pacto por la nueva cultura de la movilidad, aunque el pleno del consejo haya sido sobredimensionado.

En cuanto a los asuntos pendientes, el más importante es el Plan de Movilidad Urbana Sostenible -PMUS-. Después de tres años no se ha avanzado prácticamente nada. No ha sido reconsiderada su estructura ni parte de sus contenidos, algo imprescindible para que tenga una lógica adecuada de sostenibilidad. Y echamos en falta algo capital, precisamente el capítulo más importante, el de Calmado del Tráfico. El PMUS es más importante que urgente: esperemos no ser defraudados con la presentación maquillada del PMUS de 2018 con algunas actualizaciones de datos e incorporaciones laterales.

Sigue pendiente también la Ordenanza de Terrazas. Las circunstancias actuales de pandemia y la necesidad de favorecer a la hostelería han llevado a disponer más terrazas y bastante más extensas, en detrimento de la peatonalidad. Los itinerarios peatonales en aceras y zonas peatonales se han visto muy constreñidos y dificultados. Debe entenderse, pues, que esta situación es transitoria y que ha de acotarse y controlarse la ocupación del espacio público por los usos privados. El proyecto de ordenanza anterior a la pandemia debe ser recuperado en la idea de limitación de las terrazas por criterios que velen por el pasar y el estar de los peatones como criterio superior al interés comercial.

También es un asunto pendiente la “Ordenación de las Zonas de Bajas Emisiones”, que no debe ser resuelta con ligereza (como por ejemplo delimitar solo una zona de bajas emisiones: el casco histórico) y que guarda relación tanto con el PMUS como con el pendiente e ineludible “Plan de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático”, a su vez relacionado con otros instrumentos probablemente necesarios como un plan de acción de calidad del aire y contra la contaminación atmosférica o como un plan de acción contra el ruido. Todos ellos tienen mucho que ver con la movilidad sostenible, la peatonalidad, la calidad de vida y la salud pública.

Para concluir, hemos de decir que la Semana Europea de la Movilidad -SEM‑ debería ser mucho más valorada por las autoridades. Sin apenas presupuesto ni programación conforme con la importancia del evento, la SEM en Burgos pasará de nuevo sin pena ni gloria. El lema elegido para este año es “Por tu salud, muévete de forma sostenible”. Es incuestionable que la salud pública debe incorporarse a las políticas urbanísticas y de movilidad, entre otras. La ciudad sana requiere una movilidad sostenible, saludable y segura. Trabajemos por ello.

Burgos, Semana Europea de la Movilidad de 2021. Asociación Andando Burgos

Nota de prensa: Propuestas inconvenientes en el Bulevar del ferrocarril.

Propuestas inconvenientes en el Bulevar ferroviario.

Las medidas que han sido recientemente anunciadas para el bulevar por la concejalía de Obras municipales y Vías públicas del Ayuntamiento de Burgos son inconvenientes, precipitadas y abultadas. Son inconvenientes porque responden a un planteamiento obsoleto de ingeniería de tráfico y cuyos efectos negativos son de sobra conocidos. Son precipitadas porque no vienen acompañadas del más mínimo estudio, ni municipal ni externo. Son abultadas porque meter coches en el carril bus y materializar el giro a la izquierda pondrían patas arriba al bulevar y generarían problemas diversos.

Las medidas anunciadas no mejorarían el bulevar, sino que irían contra el bulevar. Pervertirían el diseño más moderno existente en el viario de la ciudad, pensado en el medio y largo plazo con un reparto bastante equilibrado del espacio viario para los diferentes medios de transporte.

La circulación de los vehículos por el bulevar es homogénea, con velocidad regular y sin apenas incidencias. Los vehículos que deciden atravesar la ciudad lo consiguen en poco tiempo. Los vehículos que deciden atravesar el bulevar lo hacen sin problema. No hay congestión que resolver. No existe congestión, solo retenciones puntuales en hora punta y en algún tramo, como en todas las calles de la ciudad. Tiene un buen nivel de servicio al tratarse de lo que debe ser, una avenida, no una vía rápida: recordemos que el bulevar debía proyectarse como una calle amable y moderna, y que hubo el compromiso de que no habría un nuevo efecto barrera que sustituyera al del ferrocarril.

Se ha anunciado la desaparición del carril bus y la habilitación del giro a la izquierda. En efecto, así se incrementaría la capacidad de la vía, pero no parece que se tengan en cuenta otros factores relevantes, como serían: el peor reparto de los tiempos en los ciclos semafóricos, el menor tiempo para el cruce de los peatones y el peor nivel de servicio del transporte público.

Es conocido que existe cierta demanda social del famoso giro a la izquierda. Una demanda de una parte de los usuarios del automóvil, no de los peatones ni de los expertos en movilidad sostenible. Pero hemos de tener claro que la propuesta afecta directamente a los ciclos semafóricos y, por ende, como ha ocurrido siempre que se ha diseñado la calle para el coche, supondrá más tiempo de espera para los peatones y menor tiempo de paso. E incluso demoras en la circulación de paso en recto para los propios vehículos. Por su parte, las glorietas contradicen el pretendido aumento de capacidad y con seguridad provocarían una pérdida de calidad de servicio del transporte público al modificarse por completo su trayectoria en varios puntos, perdiendo la prioridad de paso en los cruces y mermando su velocidad comercial.

La calidad de la movilidad urbana no se mide solo en las posibilidades de movimientos de los coches y en la fluidez del tráfico automovilístico. El denostado carril-bus tiene una aportación tal que es capaz de evacuar a 9.000 personas/hora/carril, frente a un máximo de 2.000 personas/hora/carril del carril-coche. Y no es tan cierto como pudiera parecer que sea un carril sin uso: cada vez que un autobús circula por esa vía traslada a 30 personas, lo que supone cerca de 1.000 personas que a diario utilizan el servicio. El autobús puede recorrer 8 km en apenas 20 minutos sirviéndose de la plataforma reservada y las prioridades semafóricas. Y solamente operando una línea, pero pudiendo hacerlo otras en el futuro.

Es decir, además de la perspectiva del automovilista está la perspectiva del viandante, del usuario de los servicios públicos de transporte y del ciclista. Cientos de peatones, a diario, cruzan esta vía, que ofrece una gran permeabilidad en prácticamente todo su recorrido. Miles de peatones transitan por sus amplias aceras arboladas a diario, con la sensación de poder pasear por una vía-parque. Se da un uso intenso de ocio, de paseo, de estancia y de deporte, precisamente por las bondades que ofrecen algunas zonas arboladas y a la vez soleadas y por la separación generosa existente respecto al tránsito motorizado. Además, varias decenas de ciclistas urbanos usan esta vía de modo cotidiano, poco utilizada aún porque no conecta de forma coherente con la red de interés ciclista y existen impedimentos de comodidad y continuidad en las paradas del bus.

Aumentar la capacidad atendiendo a la posibilidad física de “meter” más coches es una solución caduca que con certeza comprometería la movilidad general, en especial la del autobús, que perdería atractivo, y la de peatones y ciclistas, por mayores esperas, menores tiempos de paso, menor seguridad y peores condiciones ambientales. La movilidad sostenible requiere políticas de demanda, no de oferta. Es hora de gestionar la demanda, desarrollando estrategias que permitan un uso más eficiente de los medios disponibles y centrando el foco en las personas y los motivos por los que se desplazan.

El concejal de vías públicas debería primero entenderse con el concejal de movilidad sostenible, debería en todo caso disponer de estudios previos y de los preceptivos informes técnicos, y debería informarse bien de los principios de la nueva cultura de la movilidad.

En definitiva, el bulevar del ferrocarril tendría cierto margen de mejora, pero sin duda por otros derroteros.

La Calle

Aunque es algo inusual, hemos querido ceder este espacio a esta singular y a la vez maravillosa aportación que nos ha «regalado» un buen amigo y simpatizante de la asociación. Os presentamos el poema «La Calle», toda una alabanza al espacio ciudadano por excelencia. Al espacio de observación y creación de relaciones sociales. Al soporte del viandante, al soporte de la vida.

Muchas gracias Quirino Vallejo. 

La calle.

 

 

Amada calle,

diaria, indescifrable,

musical y transparente,

a veces líquida y extendida,

de bordes inmóviles,

y en movimiento,

en ti la lluvia

lava su ropa

y el viento

seca su desnudez voluptuosa.

Querida calle,

infinita, fragante,

arrecife de metal y ruido,

te camino

sin dañarte,

me acompañas,

en silencio absoluto,

cuando llevo heridas

y llamas.

La Rosa de los Vientos

deshoja en ti sus pétalos

sobre cada paso de cebra.

Hasta hace poco

te recorría en noches limpias,

calle de luces y luna,

me dejaba llevar

de la mano de los besos

y la ternura.

Calle nuestra

que estás en los cielos,

cada día que amaneces

alcanzas el tamaño de la vida.

 

Quirino Vallejo “La calle”

-17 de febrero de 2021-

NO a la propuesta municipal de reservar plazas de aparcamiento en los entornos escolares

En Andando Burgos consideramos que es un error mayúsculo la medida propuesta por el Área de Desarrollo Urbano y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Burgos relativa a implementar reservas de plazas de aparcamiento en dos centros escolares, y un despropósito el llamamiento que hace a las distintas asociaciones de padres y madres y colectivos vecinales para demandar medidas similares en otros centros de la ciudad.

La medida, calificada como “experiencia piloto”, no es de ningún modo innovadora. Más bien, al contrario, es viejuna. Los efectos que se derivan de este tipo de medidas son conocidos y no hacen sino sostener un modelo de movilidad caduco y contrario a los principios que rigen la movilidad sostenible.

De forma general, la reserva de estacionamiento o parada induce más movilidad motorizada. Y más movilidad motorizada, genera congestión. Así se deduce de la experiencia acumulada de multitud de estudios de tráfico que, desde principios del siglo XX, evidencian que el aumento de oferta genera un incremento de la demanda. Precisamente por esto, fueron planteadas las primeras restricciones al aparcamiento de coches hace ya muchas décadas. Y por eso mismo, la movilidad sostenible consiste precisamente en gestionar la demanda (no la oferta), reordenándola en beneficio de los medios de desplazamiento más sostenibles y conseguir, como consecuencia, un uso equilibrado y equitativo del espacio público.

De forma particular, la medida supone una agitación vehicular constreñida a unos minutos concretos del día en unos entornos muy sensibles, como lo son los escolares, convirtiéndolos en entornos agresivos y trasladando efectos perversos a calles y zonas aledañas.

La medida es contraria a todas las tendencias y buenas prácticas llevadas a cabo en cientos de entornos escolares que en multitud de ciudades se llevan poniendo en marcha desde hace ya unos cuantos años. Pacificar el entorno de los centros escolares es el objetivo a alcanzar en tales experiencias, en beneficio de la seguridad y de la salud de los estudiantes. De hecho, la Asociación Española de Pediatría ha respaldado las “estrategias educativas y comunitarias que constituyen modelos para la innovación social en la prevención y control del exceso de peso infanto-juvenil y de la contaminación atmosférica urbana en las ciudades”, y la Dirección General de Tráfico, a través de los programas Stars y Camino Escolar Seguro, promueve desde hace años los desplazamientos a pie o en bicicleta a colegios e institutos.

La medida planteada por el Área de Desarrollo Urbano y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Burgos no se sustenta en ningún estudio de movilidad al centro, hace un efecto de llamada que congestionará más el acceso y que no eliminará dobles filas o interacciones con el tráfico de paso (incluso con los autobuses), provocando colas en algunos momentos y aceleraciones agresivas en otros. Todo ello, en el intento de satisfacer la demanda de aquellos padres que, sin ser mayoría, condicionan la movilidad del resto de la comunidad educativa y de la generada por el resto de las actividades en esas zonas de la ciudad.

El coste económico de la propuesta quizás será mínimo, como se ha sugerido, pero el coste medioambiental y sobre la salud pública no lo será, y la movilidad urbana irá en dirección contraria al ideal de la movilidad sostenible.  

En definitiva, ante el conocido problema de la indisciplina viaria y la congestión que suponen que una parte de los padres lleven a sus hijos al colegio en automóvil, parece que la propuesta municipal tiende a una supuesta facilitación que, sin embargo, ha de suponer un daño mayor.

Os invitamos a conocer la iniciativa Entornos Escolares promovida por el Seminario Movilidad e Infancia: www.entornosescolares.es 

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